Reportajes 03/03/2015 | 02:14por chess24 staff

Y otra vez tablas...

Tras unas tablas rápidas en el Europeo de Jerusalén del Gran Maestro español Paco Vallejo, que aparte es un gran luchador, se abrió un debate en las redes sociales sobre el tema. Queremos abrir con este artículo un espacio para, con el debido respeto hacia todas las opiniones, discutamos sobre ellas. Nuestro colaborador, el psicólogo deportivo Carlos Martínez, nos envía este amplio artículo sobre la suya. ¿Cuál es la tuya?

¿Svidler pidiendo "perdón" por hacer tablas rápidas? |Foto: M.Emelianova, Web oficial GP Tbilisi

Y, otra vez, tablas.

por Carlos Martínez

Es habitual leer o escuchar opiniones acerca de lo negativo y doloroso para la imagen del ajedrez que son las tablas. Principalmente, las tablas rápidas (aquellas que se realizan tras haber realizado unas cuantas jugadas). Aficionados y expertos en ajedrez, debaten sobre el mal que este hecho representa para la promoción y difusión del mismo. Pero, ¿hasta qué punto es esto cierto? ¿Realmente estos resultados perjudican tanto al ajedrez?

En el presente artículo me gustaría reflexionar sobre este fenómeno tan extendido en el mundo ajedrecístico y que, de una manera u otra, genera tantas controversias y debates. No pretendo, ni mucho menos, dar un veredicto final sobre el tema. Mi única motivación es abrir un espacio de debate y reflexión, prestando atención a los principales elementos que influyen en tales decisiones.

Entrando en materia

Posicionarse a favor o en contra de las tablas sin más, bajo mi punto de vista, muestra una ignorancia supina sobre el ajedrez de competición. Las tablas es un resultado más que forma parte de esta modalidad deportiva. Aunque esto resulta ser una obviedad, parece que en muchas ocasiones esto se pasa por alto o no se le presta la debida atención. Una partida de ajedrez es extremadamente compleja e intervienen multitud de factores, tanto internos (el estado anímico del jugador, sus sensaciones en el torneo, su preparación, etc.) como externos (la posición en el torneo, sus objetivos, el rival, etc.). Estos, y otros muchos elementos, influyen, de una u otra manera, en la partida que va a comenzar. Pero, ¿qué razones pueden llevar a un jugador a firmar tablas? Vayamos por partes.


Para no extenderme excesivamente, a pesar de que este hecho simplifique el razonamiento, haré una pequeña diferenciación: las tablas competitivas y las tablas rápidas. No resulta fácil realizar una diferencia clara entre estos dos términos. Si, por ejemplo, hacemos referencia a la lucha, se podría argumentar que cuando nos referimos a las tablas competitivas estas son aquellas que se firman después de que los rivales hayan peleado durante buena parte de la partida para intentar desnivelar el juego. En cambio, en las tablas rápidas, no habría tal lucha y los rivales habrían realizado algunos movimientos y firmado rápidamente las tablas. Esta visión, no obstante, presenta unas deficiencias importantes. Por ejemplo, una partida ha durado 40 jugadas y un par de horas o más de tiempo. Esto nos haría pensar que aquí los jugadores han luchado por conseguir el punto. Pero, podría pasar, que ambos jugadores se hayan metido en una línea que ya traen analizada (las preparaciones de los últimos años son muy precisas y requieren, como comentamos en otro artículo, una importante habilidad memorística) y donde simplemente han empleado el tiempo en recordar cuáles eran las jugadas correctas para no quedar inferior, llegando a las tablas tras el juego correcto de los dos. Hay multitud de ejemplos en este sentido. También podría ocurrir lo contrario, que dos rivales decidan firmar las tablas relativamente pronto, pongamos tras 15 jugadas y apenas una hora de reloj, porque se han visto sorprendidos en la apertura y, aunque han intentado desnivelar el juego, no se sentían cómodos en la posición. Esto solo son dos ejemplos que suceden en la práctica y me pregunto, ¿en qué partida se ha luchado “más”? Lo mismo podría suceder si utilizáramos como referencia para delimitar estos términos el tiempo. De una u otra manera, perdemos una parte importante de la esencia de la partida.

A pesar de estas serias e insalvables limitaciones, y para poder seguir el artículo, he decidido que cuando hago referencia a las tablas competitivas, me refiero a aquellas tablas que se firman tras intentos fallidos de conseguir vencer al rival sin que ninguno de los dos jugadores haya conseguido desnivelar el juego, firmándose las tablas. Con tablas rápidas, me refiero a aquellas que se firman sin apenas ofrecer un esfuerzo real sobre el tablero para intentar desnivelar el juego. Aclarado este matiz, veremos a continuación algunas posibles causas que llevan a las tablas en cada uno de los casos.

Tablas competitivas

Creo que nadie puede estar en desacuerdo con estas tablas. Los jugadores han intentado, dentro de sus posibilidades, luchar y esforzarse por el punto. Sin embargo, no han encontrado lo que andaban buscando y, llegados a un punto, deciden firmar las paces. En estas partidas suele haber mucha tensión y ambos jugadores tratan de conseguir desequilibrar la balanza a su favor. No obstante, en ajedrez no es tan fácil la victoria, sobre todo cuando los rivales son de una fuerza similar. Por citar solo un ejemplo de tablas en este sentido, podríamos estar en una posición donde seguir jugando para cualquiera de los jugadores lleve a tomar riesgos excesivos y, además, no es claro que tomar estos riesgos nos acerque más a la victoria.

Carlsen y Vachier-Lagrave protagonizaron las "mejores tablas" del 2014.

Tablas rápidas

Este tipo de tablas son la principal fuente de críticas. En algunas ocasiones, podemos ver cómo dos jugadores firman tablas en la jugada 10 o 12, apenas recién sentados frente al tablero. ¿Pero cuál es la razón para que se firmen tablas tan rápidamente? ¿Es que los jugadores no quieren ganar la partida? ¿Prefieren no competir? En los años que llevo dedicado a la preparación psicológica de los jugadores, no me he encontrado ningún caso en el que estos no quieran ganar. De hecho, dedican multitud de horas a la preparación, tanto técnica como psicológica (aunque esta última no esté tan extendida). Hay que señalar que una competición de ajedrez tiene una duración de una semana o más, donde los jugadores deberán de jugar siete o más partidas. De nuevo, para no extenderme excesivamente, voy a tomar como ejemplo a los jugadores de la llamada élite. Antes de comenzar el torneo, ya saben de antemano en qué ronda y día jugarán contra uno u otro rival. Y después de qué rival tendrán el día de descanso. Estas apreciaciones son fundamentales, pues cuando estos jugadores se embarcan en una competición, deberán tener en cuenta las mismas para fijarse los objetivos que pretendan conseguir. Dicho de otro modo, pensarán en qué rondas y contra qué rivales es más beneficioso “dejarse la piel”. Esto, evidentemente, no es un guión que seguirán al pie de la letra. En algunas ocasiones la partida se podría poner de cara y, aunque en principio no era una ronda para esforzarse al límite, el jugador podría sentir que esta es una buena oportunidad para luchar por el punto entero. En otras ocasiones, la partida sigue el guión establecido y el jugador prefiere guardar su energía para otra ronda. O podría suceder, aunque en la élite no es tan habitual, que dos jugadores se hayan estado entrenando y preparando juntos durante algún tiempo y que, prefieran no “mostrar” sus cartas en la partida que les enfrenta. Puede suceder también que a los dos jugadores, sencillamente, les aproxime a su objetivo deportivo esta firma de tablas.



Concluyendo

¿Terminarán las tablas rápidas con el ajedrez? ¿Empeoran la imágen de este deporte? ¿Alejan a posibles patrocinadores? ¿Son un escollo insuperable para la difusión y promoción del ajedrez? ¿Muestran un deporte donde no se potencia la competición? ¿Son los jugadores de ajedrez poco luchadores? Bajo mi punto de vista, y observando las estadísticas de los últimos años, mi respuesta es negativa a todas las preguntas planteadas. A continuación se exponen varias tablas y gráficas sobre el número de partidas que terminan en victoria (tanto de blancas como de negras) y en tablas. Además, he decidido añadir una categoría más: las tablas rápidas, que de manera arbitraria, he decidido que eran aquellas partidas que terminaban en tablas antes de la jugada 20. De nuevo, esto me parece muy vago e impreciso, pero creo que puede darnos una idea sobre el porcentaje de estas tablas que se firman. También he querido ver los porcentajes y el número de partidas que finalizan en tablas y tablas rápidas en el llamado grupo de élite. De nuevo, creo que este término es complicado de acotar, además de no ver una utilidad real al mismo. Para observar cómo era la tendencia entre los mejores jugadores del mundo, he decidido filtrar para este grupo a todos aquellos jugadores que tuvieran 2700 o más de ELO. He utilizado como base de datos de referencia la Megadatabase 2013, ampliada hasta 2015 con las bases TWIC. En total, 6.213.744 de partidas. Y 24.749 partidas de los jugadores de la élite. Teniendo en cuenta esto, se pueden observar varios hechos interesantes:

  1. Solo un 30% de partidas terminan en tablas, resultando que el 70% terminan con victorias de uno u otro bando. Además, si atendemos a la categoría de tablas rápidas, este solo representa un 6,8%.

Nº total de partidas 1-0 0-1 ½
6.213.744 2.385.337 1.913.827 1.910.280
% 38,4 30,8 30,8
% TOTAL 69,2 30,8
Tablas en menos de 20 jugadas 424260 6,8%


2. En la élite, las tablas son más o menos habituales y un 52,1% de las partidas terminan con este resultado. No obstante, si de nuevo atendemos a las llamadas tablas rápidas, vemos que este porcentaje representa el 12,4%. Se podría decir que 1 de cada 10 partidas.

Nº total de partidas 1-0 0-1 ½
24749 7219 4631 12894
% 29,2 18,7 52,1
% Total 47,9 52,1
Tablas en menos de 20 jugadas 1603 12,4%



3. Si tomamos los resultados de la élite por años, estos resultan más clarificadores, pues aunque las tablas siguen siendo el más común (porcentajes desde el 46'5% de 2012 hasta el 55% de 2011), los porcentajes de tablas rápidas son muy bajos (desde el 9,4% de 2011 hasta el 4,3% de 2012).

4.En el año 2010, solo 38 partidas de un total de 1000, terminaron en tablas rápidas.

Nº total de partidas 1-0 0-1 ½
1000 301 207 492
% 30,1 20,7 49,2
% Total 50,8 49,2
Tablas en menos de 20 jugadas 38 7,9



5. En el año 2011, solo 45 partidas de un total de 884, terminaron en tablas rápidas.6. En el año 2012, solo 23 partidas de un total de 1131, terminaron en tablas rápidas.

Nº total de partidas 1-0 0-1 ½
884 237 161 486
% 26,8 18,2 55
% Total 45 55
Tablas en menos de 20 jugadas 45 9,2



6. En el año 2012, solo 23 partidas de un total de 1131, terminaron en tablas rápidas.

Nº total de partidas 1-0 0-1 ½
1131 352 253 526
% 31,1 22,4 46,5
% Total 53,5 46,5
Tablas en menos de 20 jugadas 23 4,3%



7. En el año 2013, solo 28 partidas de un total de 944, terminaron en tablas rápidas.

Nº total de partidas 1-0 0-1 ½
944 276 178 490
% 29,2 18,9 51,9
% Total 48,1 51,9
Tablas en menos de 20 jugadas 28 5,7%



8. En el año 2014, solo 36 partidas de un total de 1537, terminaron en tablas rápidas.

Nº total de partidas 1-0 0-1 ½
1537 486 309 742
% 31,6 20,1 48,3
% Total 51,7 48,3
Tablas en menos de 20 jugadas 36 4,8%


El hecho de que la mayoría de partidas de la élite terminen en tablas, parece normal: son jugadores extremadamente fuertes, que se conocen y estudian muy bien y desnivelar las partidas suele ser muy complicado. No obstante, el hecho de que una partida finalice en tablas tampoco quiere decir, como hemos comentado en otra parte del artículo, que esta haya sido aburrida y los jugadores no hayan intentado esforzarse. El ajedrez es mucho más complejo que esta lectura superficial. Y, si observamos las tablas rápidas, vemos que el número de partidas es muy bajo y no representa un porcentaje realmente alarmante de partidas sin lucha (esto de sin lucha, como he comentado al inicio, requeriría muchos matices).

Y, ¿qué trato de decir con todo esto? ¿Es que quiero que los jugadores hagan más tablas rápidas? ¿Estoy a favor de que se firmen este tipo de tablas? Pues ni quiero que se firmen, ni estoy a favor. Pero sí comprendo y respeto porqué se pueden dar y nada tengo que recriminar a los jugadores, pues son ellos quienes compiten e intentan superarse en cada torneo. Son ellos quienes pasan muchas horas de duro entrenamiento. Son ellos quienes viajan miles de kilómetros, quienes deben aclimatarse a los más variados climas, quienes deben acostumbrarse rápidamente a las comidas y los horarios. Quienes están muchas veces lejos de sus familias. Y son ellos quienes nos hacen disfrutar y emocionarnos con son sus hermosas partidas.

Espero que hayáis disfrutado del artículo y que podamos reflexionar y debatir sobre este interesante y extremadamente complejo tema.

Carlos Martínez

Carlos es psicólogo y experto en técnicas de terapia Gestalt. Actualmente trabaja con la federación valenciana y española de ajedrez en programas de tecnificación y en la asistencia y apoyo a los jugadores en campeonatos de España, europeos y del mundo. Si quieres contactar con él, escribe a: carlosmartinezpsi@gmail.com




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