Entrevistas 27/06/2015 | 17:08por Colin McGourty

Vladimir Kramnik: “¡Cumplo 52, no 40!”

El excampeón del mundo Vladimir Kramnik ha cumplido 40 años, y en una amplia entrevista explica por qué no está listo para retirarse del ajedrez todavía, aunque es poco probable que siga los pasos de Vishy Anand. También presenta una lista de los 10 mejores ajedrecistas de todos los tiempos, reflexiona sobre su estilo cambiante de juego y compara a los mejores jugadores con compositores. Menciona que Magnus no es ningún Mozart y que Kasparov podría compararse con Rammstein. ¡Imperdible!

Vladimir Kramnik venció a Michael Adams en su primera partida en Shamkir, para luego perder tres partidas consecutivas más tarde en el torneo | foto: Shamkir Chess

El Magistral de Dortmund comienza este sábado. Vladimir Kramnik se enfrentará a jugadores como Fabiano Caruana y Wesley So e intentará ganar el evento por 11va ocasión. El actual número 1 de Rusia y 6 del mundo reflexionó sobre su carrera en una larga entrevista con Bori Levin para el portal ruso de ajedrez ChessPro

Hemos traducido algunos momentos destacados:

El ajedrez y la edad

Boris Levin: Cuarenta… Hace un tiempo, en el mundo del ajedrez, este era el pico de una carrera, pero la vida competitiva se ha comprimido tanto que ya es hora de pensar en la recta final, especialmente dado que mencionaste esta edad como crítica en algunas ocasiones.

Vladimir Kramnik: Nunca dije que el momento que cumpla cuarenta me retiraría de inmediato. Es más bien un hito en mi carrera después del cual vale la pena detenerse a pensar. Lo que puedo decir es que definitivamente no planeo jugar hasta anciano, pues realmente no quiero experimentar lo que es descender a un nivel cada vez más bajo después de haber llegado a la cima. También tiene que ver con la calidad del juego. En tanto pueda mantener mis estándares seguiré jugando, luego me retiraré.

Después de todo, también es importante disfrutar el proceso, aunque tal vez 'disfrute' no sea la palabra correcta, dado que el ajedrez se ha convertido en un trabajo muy duro. Sin embargo, de una u otra manera es necesario tener empuje e interés. El momento en el que esto comience a desaparecer me  detendré de inmediato, pues no juego ajedrez por dinero sino porque me doy cuenta de que todavía soy capaz de lograr algo.

¡Cuando éramos jóvenes! Vladimir Kramnik y Vishy Anand en una cancha de squash | foto: ChessPro

¿A quién te sientes más cercano: a Kasparov, que terminó su carrera a los 42, o a Anand, que ganó un Campeonato Mundial a los 43 y sigue teniendo grandes resultados?

Mucho depende de la fisiología. Anand es un hombre con un enfoque budista claramente definido, lo que conlleva un gasto racionado de energía y un flujo natural en la vida. Además, no creo que nadie tenga la capacidad de recuperación que tiene Vishy. En ese sentido me siento más cerca de Kasparov: mucho más emocional. Uso más energía. Y yo vi cómo jugó su último torneo en Linares: realmente fue duro para él, el sudor se derramaba por su cara.

En ese caso, ¿también tenía que ver con su estilo de juego tan energético?

Probablemente, pero eso no es lo más importante. Alguien dijo muy acertadamente que la edad no es el número de años que se han vivido, sino el número de años que se han tenido experiencias. La intensidad de la vida y de la carrera, todos los Campeonatos del Mundo… Boris Spassky alguna vez remarcó que un Campeonato del Mundo toma tres años de tu vida. Si jugué cuatro, entonces he cumplido 52, ¡no 40! (sonrisas).

En general, creo que definitivamente seguiré activo por dos o tres años más, pero no quisiera ver más adelante. Geller una vez mencionó que los años básicamente no son el problema, simplemente hay que trabajar más y más, pero tengo una familia, hijos, proyectos sociales, y es difícil para mí apartarme tanto tiempo. Por lo tanto, las probabilidades indican que a mis 45 – los que tiene Anand – no seré capaz de mantenerme en la élite, y entonces ¿para qué seguir?

Me parece que la frase de Geller es correcta en esencia, pero el trabajo del ajedrecista moderno difiere mucho del que se realizaba en los tiempos de Efim Petrovich. Recuerda el amor con el que Lev Polugaevsky hablaba del refinamiento de la variante que lleva su nombre. Sus descubrimientos creativos le dieron más satisfacción que los puntos que luego ganó con ellos. ¿Y ahora qué? Hay que poner una posición en la computadora y conseguir recordarla…

No exactamente, todavía surgen algunas ideas propias, pero realmente son pulidas por la máquina. De cualquier manera, si ahora trabajaría unas diez horas al día podría mantenerme en la élite por mucho tiempo, ¿pero de dónde sacaré esas 10 horas? ¿Tendré que entregar los años de la niñez de mis hijos? ¿O abandonar todo lo demás que tiene que ver con mi vida?

Al nivel que compito todos tienen un conocimiento fundamental de la apertura. Durante mi juventud, ese conocimiento debía ser adquirido manualmente – leyendo libros, estudiando “Informantes”, analizando esta o aquella posición – y, por lo tanto, la experiencia podía compensar los bajos niveles de energía.

Pero ahora enciendes una computadora y todo viene cocinado, en tanto puedas recordarlo. Por lo que la ventaja de la experiencia queda muy minimizada, mientras que las ventajas de la juventud se han vuelto más relevantes. Los niveles de energía a los 20-22 simplemente son muy distintos que a los 40, puedo ver eso por mi propia experiencia.

Si te darían la oportunidad de volver unos 50 años y jugar ajedrez en la era pre-computacional, ¿lo harías?

¿Sabes? El ajedrez es más interesante ahora: es más complicado, dinámico y agudo. Pero eso es bueno para los espectadores, mientras que para los jugadores todo era más fácil en ese entonces. Probablemente aceptaría sin pensarlo dos veces (sonríe).

Ahora recuerdo mi primer Linares, en el 93. ¡Qué placer comparado con los torneos actuales! La preparación para la partida tomaba una hora, a lo más dos. Yo y mi entrenador de ese entonces, Vitaly Tseshkovsky, movíamos las piezas un rato, se nos ocurría alguna pequeña idea, y todo estaba listo para que vaya a la sala de juego.

Ahora pasas dos horas clicando a lo largo de una variante con la computadora y de repente te das cuenta que no funciona. Y esta otra tampoco. Y esa otra. El resultado final es que la preparación durante el torneo absorbe todo el tiempo entre partidas.

Levon Aronian y Vladimir Kramnik durante el reciente Campeonato Ruso por Equipos | foto: Federación Rusa de Ajedrez

Una cuestión de estilos

‌Estoy seguro que te han torturado con preguntas similares antes, pero me gustaría que articules la diferencia entre Kramnik-2015 y Kramnik-2000, que ganó el Campeonato del Mundo.

Creo que sí lo han hecho. Mi motivación ya no es tan alta, y mis niveles de energía, repito, tampoco. Por otro lado, tengo una comprensión más profunda del juego y más experiencia.

Esos son cambios comunes que todos comprenden. Estoy más interesado en los cambios que ha sufrido tu estilo de juego, en tu enfoque al momento de jugar una partida.

Estilísticamente, soy un personaje muy inusual. No puedo recordar otro Campeón Mundial cuyo estilo se haya alterado completamente al menos dos veces en su carrera. En los 90 jugaba de forma muy activa y agresiva, buscando complicaciones tácticas constantemente. Luego, en algún momento cercano a 1998, todo cambió dramáticamente: mis partidas eran conducidas de forma puramente posicional. Eso continuó hasta 2005, cuando comencé a volver al juego agudo. Ahora todo está gradualmente volviendo a un enfoque más clásico. Es más, no se puede decir que esos cambios fueron conscientes, mucho menos planeados. Ni siquiera yo puedo explicarlos claramente.

Pero deben existir algunas razones, de cualquier manera.

En los 90, probablemente se pueda conectar con mi trabajo al lado de Sergey Dolmatov, un ajedrecista claramente posicional. En cualquier situación, primero buscaba una jugada tranquila, con ganas de entrar en algún final.

Es más difícil explicar mi retorno al juego agudo. Probablemente me sentí liberado después de haber perdido el título del Campeonato Mundial en 2008. La corona es una gran responsabilidad: constantemente hay que demostrar algo, y en ocasiones reducir el riesgo al mínimo.

¿Pero qué está sucediendo ahora que estás volviendo al camino posicional?

Bueno, en primer lugar, me di cuenta que todavía es la base de mi juego, instalada en mi niñez. Y, en segundo lugar, mis oponentes son cada vez más jóvenes y en partidas complejas donde se gasta mucha energía, es cada vez más difícil superarlos. Es más, la mayoría de talentos jóvenes son ávidos “contadores”. Es útil llevarlos a un terreno de juego lento y posicional, donde puedo usar mis habilidades.

¿Pueden los veteranos de hoy obtener resultados basándose solo en su comprensión posicional como lo hacía Smyslov? Después de todo, Vasily clasificó a la Final del Torneo de Candidatos a los 63 años.

Es mucho más difícil ahora, si del todo posible, principalmente debido a la mayor cantidad de torneos (hemos dejado atrás, por ejemplo, los aplazamientos). Pero también se debe a la abundancia de posiciones tácticas, que tiene que ver con la llegada de las computadoras.

Para concluir esta conversación con estilo, podríamos recordar la conocida opinión de Mijail Tal, quien presentó una analogía entre los ajedrecistas y los compositores musicales. Tal comparó a Botvinnik con Bach, a Smyslov con Tchaikovsky y a sí mismo con el rey de la opereta, Kalman. Dado que tu madre se educó en un conservatorio, no deberías tener mucho problema para continuar con la serie de comparaciones.

Intentémoslo.

‌¿Qué compositor tiene un espíritu más similar al de Kramnik?

Es difícil evaluarme a mí mismo, especialmente si tomamos en cuenta los cambios de estilo antes mencionados (pausa). Tal vez Rachmaninoff.

¡Exacto! Él también variaba.

Sí, y es más, Sergei Vasilievich tenía periodos en los que no podía componer nada; ahí también me parezco a él (sonríe).

Pasemos a tus rivales más cercanos. ¿Carlsen?

Todos lo comparan con Mozart, incluso lo llamamos así en broma entre nosotros. Se ha vuelto un poco cliché, aunque el ajedrez de Magnus no se parezca en nada a la música del austriaco. Él es más técnico.

Carlsen venció a Kramnik convincentemente en el Torneo de Shamkir de este año | foto: Shamkir Chess

¿Kasparov?

Definitivamente no Mozart (sonríe). Beethoven, quizá.

‌Por cierto, Tal también mencionó que los jóvenes (tenía en mente a Kasparov) se asemejaban más a compositores modernos - Prokofiev, Shostakovich. ¿Tal vez sea hora de pensar en músicos populares?

Oh, sí: Kasparov es un típico Rammstein (risas).

¿Anand?

Aquí Mozart sería más adecuado. En términos de sencillez, naturalidad y talento innato. En este último apartado, Vishy está entre los más grandes de la historia.

Pero al mismo tiempo, ¿acaso lo califica como genio? Recuerdo una de tus entrevistas, en la que solo incluiste a cuatro genios: Kasparov, Fischer, Capablanca y Tal.

Eso es si usamos las medidas más estrictas, además de que solo tomé en cuenta a jugadores que ya habían terminado sus carreras. Si bajamos los requisitos solo un poco, entonces tanto Anand como Carlsen entrarían a este grupo. Es más, la carrera de Magnus apenas está comenzando; dentro de unos diez años podría entrar perfectamente en la categoría de los más grandes.

Si te asignarían como el entrenador de un equipo compuesto por los diez mejores de la historia, ¿a quién incluirías en la alineación? Por cierto, podrías ser parte de la misma.

Interesante, nunca lo había pensado… Ya tenemos a los cuatro primeros.

¿En qué orden los colocarías?

Esa es una decisión muy difícil, y en la situación dada el orden sería insignificante, de cualquier manera. Anand y Carlsen también entrarían, y luego… Definitivamente Karpov. Definitivamente Alekhine. Sin duda Lasker. Y luego, para el décimo puesto, hay muchos candidatos: Botvinnik, Smyslov y muchos otros.

¿Exclusivamente Campeones Mundiales?

¿Por qué? Consideraría seriamente la candidatura de Akiba Rubinstein. Una figura muy significante.

Un grupo así de estrellas, ¿jugaría de forma unificada?

Con su fuerza individual, eso no tendría importancia. Destruirían a cualquier rival.

Las mejores partidas de Kramnik

¿Qué partida aparecerá bajo el nombre de Vladimir Kramnik en las enciclopedias de ajedrez del futuro?

Es difícil elegir una, parcialmente debido a que mi estilo ha cambiado tanto. Se podrían encontrar partidas características en cada periodo creativo. En los 90, estaría probablemente mi victoria con negras sobre Kasparov en el Dos Hermanas de 1996. Por cierto, esa fue la única partida decisiva entre nosotros con victoria para las negras, pues todas las demás se las adjudicó el que llevaba las piezas blancas.

1. d4 d5 2. c4 c6 3. ♘c3 ♘f6 4. ♘f3 e6 5. e3 ♘bd7 6. ♗d3 dxc4 7. ♗xc4 b5 8. ♗d3 ♗b7 9. O-O a6 10. e4 c5 11. d5 c4 12. ♗c2 ♕c7 13. ♘d4 ♘c5 14. b4 cxb3 15. axb3 b4 16. ♘a4 ♘cxe4 17. ♗xe4 ♘xe4 18. dxe6 ♗d6 19. exf7+ ♕xf7 20. f3 ♕h5 21. g3 O-O 22. fxe4 ♕h3 23. ♘f3 ♗xg3 24. ♘c5 ♖xf3 25. ♖xf3 ♕xh2+ 26. ♔f1 ♗c6 27. ♗g5 ♗b5+ 28. ♘d3 ♖e8 29. ♖a2 ♕h1+ 30. ♔e2 ♖xe4+ 31. ♔d2 ♕g2+ 32. ♔c1 ♕xa2 33. ♖xg3 ♕a1+ 34. ♔c2 ♕c3+ 35. ♔b1 ♖d4

0-1

También hubo, sin embargo, dos victorias espectaculares con negras contra Topalov: en 1995 y 1997. Y también una victoria sobre Kasparov en 1994 en una partida rápida. También las elegiría.

En la siguiente etapa de mi vida, mencionaría la última partida del Campeonato del Mundo contra Leko. Es difícil imaginar algo más importante en términos deportivos, y la calidad de la partida también fue excelente. 

1. e4 c6 2. d4 d5 3. e5 ♗f5 4. h4 h6 5. g4 ♗d7 6. ♘d2 c5 7. dxc5 e6 8. ♘b3 ♗xc5 9. ♘xc5 ♕a5+ 10. c3 ♕xc5 11. ♘f3 ♘e7 12. ♗d3 ♘bc6 13. ♗e3 ♕a5 14. ♕d2 ♘g6 15. ♗d4 ♘xd4 16. cxd4 ♕xd2+ 17. ♔xd2 ♘f4 18. ♖ac1 h5 19. ♖hg1 ♗c6 20. gxh5 ♘xh5 21. b4 a6 22. a4 ♔d8 23. ♘g5 ♗e8 24. b5 ♘f4 25. b6 ♘xd3 26. ♔xd3 ♖c8 27. ♖xc8+ ♔xc8 28. ♖c1+ ♗c6 29. ♘xf7 ♖xh4 30. ♘d6+ ♔d8 31. ♖g1 ♖h3+ 32. ♔e2 ♖a3 33. ♖xg7 ♖xa4 34. f4 ♖a2+ 35. ♔f3 ♖a3+ 36. ♔g4 ♖d3 37. f5 ♖xd4+ 38. ♔g5 exf5 39. ♔f6 ♖g4 40. ♖c7 ♖h4 41. ♘f7+

1-0

También podríamos mencionar otras partidas muy buenas, como la victoria contra Anand en Wijk aan Zee.

Honestamente, es difícil elegir cuando no hay criterios claros. También me cuesta contestar preguntas respecto a mi escritor o compositor favoritos, especialmente porque en diferentes periodos uno tiene diferentes preferencias. Tal vez se puedan mencionar diez, como con los genios del ajedrez, pero elegir solo uno de ellos… Pasa lo mismo con las partidas.

Je ne regrette rien?

‌Si te permitirían vivir tu carrera de nuevo, pero con la experiencia que has acumulado hasta ahora, ¿cambiarías muchas cosas?

Claro. ¡He cometido muchos errores!

¿Aunque hayas tenido una de las carreras más exitosas?

Con mi actual comprensión y la energía de mi juventud, ¡hubiera sido mucho más exitosa! Al menos me daría unos 50 puntos más de Elo, independientemente de todo los demás. ¿Sabes que es lo que más me faltó?

‌No.

La presencia de alguien como Nikitin para Kasparov o Furman para Karpov. Un mentor sabio, que me guíe en la vida, me dé consejos en situaciones difíciles y me permita aprender de los errores de otros en vez de los míos. Logré todo por prueba y error. Si fuera el entrenador de un joven de 17 años, simplemente le prohibiría muchas cosas.

Por otro lado, si lo vemos como un todo, no tengo arrepentimientos: en todo me fue bastante bien y con éxito.

Kramnik - Kasparov | foto: Grigory Filippov, Sport Express

Un evento que pudo haber cambiado la historia del ajedrez

Todos recuerdan algún momento en el que realmente sintieron miedo.

Mi momento más crítico no tuvo nada que ver con algún tipo de crimen o escándalo, sino con un viaje normal al aeropuerto de Linares, cuando el mundo ajedrecístico pudo habernos perdido a mí y a Kasparov.

¡Por favor cuéntanos más!

Ya no recuerdo exactamente qué año era. Creo que el 96, o el 98. El último torneo de Linares había terminado y teníamos vuelos temprano en la mañana, y el viaje al aeropuerto duraba unas tres horas. Por lo tanto, Kasparov y yo salimos a eso de las seis de la mañana, en el mismo auto. Y el conductor, luego nos enteramos, simplemente se durmió al volante mientras el auto iba a una velocidad considerable.

Estábamos sentados, hablando de cualquier cosa y sin darnos cuenta de nada, pues el conductor llevaba lentes oscuros. La ruta estaba vacía, por lo que 120 km/h parecía perfectamente normal. Entonces un auto apareció delante de nosotros y comenzamos a acercarnos velozmente. Solo faltaban unos cuantos metros, ¡y estábamos precipitándonos hacia el otro auto!

Kasparov estaba en el asiento delantero (por lo que podría haber terminado aún peor), y yo atrás, pero ambos sentimos el peligro al exacto mismo tiempo, y saltamos como si fuéramos una persona. Nuestros movimientos repentinos despertaron al conductor, quien literalmente a último segundo logró mover el volante.

Kasparov, un hombre apasionado, todo lo que pensaba respecto al incidente. El tipo, entretanto, detuvo el vehículo, tomó algo de café de un termo con sus manos temblorosas, y unos minutos después simplemente se calmó. Llegamos a nuestro destino sin incidentes, pero todavía recuerdo lo que sentí en los segundos críticos hasta el día de hoy.


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