Entrevistas 10/03/2018 | 17:04por Colin McGourty

Tukmakov habla del “romance cibernético” que vivió como entrenador de So

La colaboración de Vladimir Tukmakov a Wesley So terminó pocos meses atrás, después de que Wesley decidiera no renovar el contrato. El gran maestro ucraniano de 72 años, que previamente entrenó a Anish Giri por dos años, revela la historia detrás de escenas de su éxito —Wesley tuvo una racha invicta que lo llevó al segundo puesto del ranking mundial y a ganar el Grand Chess Tour, el Tata Steel Masters y el Campeonato de Estados Unidos— y su posterior declive.

So dominó la sección rápida del Grand Prix de Lovaina de 2017 | foto: Lennart Ootes, Grand Chess Tour

Vladimir Tukmakov fue un fuerte ajedrecista, pero consiguió sus más grandes éxitos como entrenador, dirigiendo a Ucrania en dos participaciones olímpicas que culminaron con medallas de oro y a SOCAR a obtener el mismo éxito en la Copa Europea de Clubes. Como entrenador personal, llevó a Anish Giri al tercer puesto en el ranking y, en su última incursión, impulsó a Wesley So a subir un escalón más. Como podrán imaginar, eso alcanza para escribir un libro entero, y Tukmakov entregará su cuarta publicación pronto, esta vez enfocada en su labor como entrenador. Ese fue el punto de partida de la entrevista de dos horas con Evgeny Surov de Chess-News.ru.

Vladimir Tumakov junto a Anish Giri y Sopiko Guramishvili durante el torneo de Shamkir en 2015 | foto: Evgeny Surov, Chess-News.ru

Hemos traducido la mayor parte de los comentarios respecto a su trabajo con Wesley So:


Vladimir Tukmakov: En el Torneo de Candidatos que comienza ahora, cinco de los ocho participantes han estado bajo mi tutelaje.

Evgeny Surov: Entonces nombrémolos.

Vamos. Karjakin, Mamedyarov, So, Caruana, Grischuk. También he pasado una importante cantidad de tiempo con Aronian y Kramnik, pero no como parte de mi trabajo. Por supuesto, ellos no estuvieron en mis equipos ni llegué a ser el entrenador personal de ninguno, pero nuestros caminos se han cruzado con frecuencia en torneos, y hemos conversado, discutido cosas. De la única persona de la que solo tengo una impresión superficial como ajedrecista, y todavía más como persona, es del chino Ding Liren..

No sorprende. Tal vez deberíamos enfocarnos en uno de los participantes del Candidatos, Wesley So. Probablemente no todos lo recuerden, o quizás algunos siquiera lo sepan, pero has trabajado con él. ¿Sigues colaborando con él o su cooperación terminó siendo bastante corta?

No, no resultó siendo muy corta. Formalmente, duró un año y medio, aunque en realidad fue un poco más corta. Finalizó oficialmente el 31 de diciembre del año pasado.

Pero hay que decir que durante ese año y medio Wesley So ascendió casi hasta el pico más alto de su carrera.

Sí, así fue. Cuando comenzamos a trabajar era décimo en el mundo y en su pico más alto alcanzó el segundo lugar en el ranking. Si tomamos su rating inicial y su rating más alto me parece que ganó unos 60 puntos.

Pero, de cualquier manera, decidió cerrar el ciclo. ¿O quién de ustedes dos tomó la decisión?

Sí, fue más una decisión suya.

Lo que sucedió —si vamos a hablar de mi cooperación con Wesley— fue que desde el comienzo a mí me sorprendió un poco. Y desde el comienzo me sentía bastante escéptico respecto a la naturaleza de nuestra cooperación, desde el arranque mismo, el momento en el que me contactaron, hablaron de trabajar a través de Skype. Esa es una forma bastante popular y generalizada de cooperación entre un entrenador y su estudiante en estos días. En primer lugar, es más fácil de implementar, pues es más fácil de organizar. Además, por supuesto, es significativamente más económica para la persona que debe pagar por ella. Y en muchos casos, desde mi punto de vista, no es menos efectiva que el trabajo en persona. Pero en este caso, cuando después de todo estamos hablando de un ajedrecista de primera... me cuesta llamarlo mi pupilo, o llamarme su mentor, mucho menos su maestro. ¿Qué le puedo enseñar a un ajedrecista que en ese momento era el décimo mejor del mundo? Eso significa que solo puedes hablar de ciertos matices, pero los matices, como sabemos, se transmiten verbalmente, sutilmente, para extraer alguna suerte de potencial de la persona. Para eso, sin embargo, hace falta pasar tiempo juntos. Es más, Wesley So por supuesto habla inglés. Yo también hablo inglés, pero mi inglés no puede ser descrito de ninguna manera como fluido. Claro que me puedo comunicar, pero mi lenguaje no es lo suficientemente bueno como para transmitir sutilezas.

Y por lo tanto yo me sentía bastante escéptico respecto a la forma de la cooperación. Es más, ¡me enteré de que Wesley So de hecho nunca había tenido un entrenador! O eso es lo que me dijeron, de cualquier manera. Entonces, eso significaba que esencialmente me convertiría en su primer entrenador. Eso es también…

¡Impresionante!

Además de que en general no tiene el hábito de comunicarse con nade. Está acostumbrado a pasar todo su tiempo a solas, solo frente al tablero. Ese también fue un desafío bastante serio, tanto para mí como para él. Por lo tanto, no estaba nada claro qué esperar de una cooperación así, con la que no tenía ningún tipo de experiencia. En general, estaba incómodo con muchas de las circunstancias. Probablemente ellos también estaban incómodos con muchas de las circunstancias, por lo que en principio acordamos realizar sesiones de prueba de 3 horas. Y resultó que... en principio, todo salió muy bien. Inmediatamente ambos nos sentimos bastante cómodos. A él le gustaban las sesiones. Es más, de alguna manera, inesperadamente, las sesiones se convirtieron inmediatamente en resultados, algo que es muy importante.

Entonces se podría decir que eso impulsó nuestra colaboración, y simplemente concluimos un contrato completo para todo el 2017.

¿Y qué salió mal?

Wesley no la pasó bien en París | foto: Lennart Ootes, Grand Chess Tour

Lo describo en detalle en mi libro, pero puedo resumirlo de la siguiente manera. En el mundo moderno existe el concepto de un "romance cibernético": cuando las personas se conocen por internet, comienzan a conversar y prácticamente llegan a sentirse como almas gemelas. Y llega un momento en el que prácticamente has encontrado a tu amigo más cercano, y las cosas se dan sencillamente entre ambos. Creo que esa es una historia muy común. Sin embargo, inevitablemente, tarde o temprano, debe llegar la siguiente etapa: un encuentro cara a cara. Y me parece que la mayoría de los romances terminan en ese momento, pues algún tipo de química que tenía la relación, que se daba en la ausencia del contacto directo, es destruida como resultado del encuentro cara a cara. También eso es lo que sucedió entre Wesley So y yo, en mi opinión. Sentía que la comunicación por internet era, de cualquier manera, insuficiente y que teníamos que dar el siguiente paso. Y dimos el paso.

Tomé el rol de asistente —ya no ausente, sino en persona— en la serie de torneos de Kasparov a rápidas y blitz en París y Lovaina del año pasado. En París no jugó bien en las rápidas, y resultó que por alguna razón nuestro usual sistema de preparación para las partidas no trajo buenos resultados. Y en algún momento retornó a su antiguo, probado, sistema de preparación, en el que él se prepara solo, toma decisiones solo y las implementa por su cuenta. Y luego, cuando viajamos juntos a Lovaina, las cosas le salieron mejor. Naturalmente, como las cosas salieron mejor, se quedaron así. Entonces yo estaba ahí, hablábamos, las cosas estaban tan en orden como antes, pero no hablábamos de ajedrez. Luego continuamos trabajando, volvimos al sistema —que funcionaba— con sesiones de entrenamiento y comunicación, si la podemos llamar así.

Y luego colapsó en el torneo de San Luis. Fue un colapso serio. La historia de sus presentaciones en la Sinquefield Cup es muy interesante. En 2015 quedó último; en 2016, cuando ya estábamos trabajando juntos, se llevó el primer puesto. Y en 2017 volvió a compartir el último puesto.

Los resultados de Wesley en las Sinquefield Cup de 2016 y 2017

Y creo que esa fue la señal para él de que algo había salido mal, para repetir tu pregunta sobre "qué salió mal".

Bueno, en general es muy difícil (para ti también, creo) formular qué es lo que salió mal.

Por supuesto, esa es solo mi teoría. No tuvimos una reunión especial en la que clarificamos las cosas y decidimos qué debíamos hacer hacia futuro. Nuestro contrato finalizó, y eso también dio fin a nuestra cooperación. Espero que nuestra relación siga siendo tan buena como antes. De cualquier manera, no tuvimos ningún conflicto de tipo personal. Fue muy interesante trabajar con él, pues como ajedrecista y como persona es muy inusual. Pero todo tiene un comienzo y todo tiene un fin.

¿Consideras que So es un contendiente real al título de campeón del mundo? No te lo estoy preguntando como su entrenador, sino como a un entrenador en general y un especialista del ajedrez.

¿En este momento?

Yes.

Lo consideraba un contendiente cuando estábamos trabajando juntos, y me parecía que nos estábamos moviendo en esa dirección. Para serte honesto, no sé si tengo un remplazo, si ahora está trabajando con alguien más o si ha vuelto a su forma usual de trabajo. Si está trabajando solo como antes, no creo que tenga ninguna chance. Si tiene un ayudante serio, en quien él confía y que puede darle algo más, entonces es distinto.(…)

En general, lo que has dicho me parece increíble. Alguien que alcanzó el nivel de Top 5 mundial…

No, por su cuenta alcanzó el nivel de Top 10.

¡De cualquier manera!

No sé hasta qué punto sea verdad, pues es imposible para mí... Yo me crié en la Unión Soviética, después de todo. Y aunque crecí de forma relativamente independiente como ajedrecista, de cualquier manera tuve un primer entrenador, tuve algunos ayudantes, tuve algún tipo de compañía ajedrecística y "me cociné en esa olla ajedrecística". Y ese "caldo" fue mi principal fuente de nutrición, pero él creció en Filipinas, donde no solo no había ningún caldo sino que ni siquiera había agua caliente —me refiero, por supuesto, al tema del ajedrez—. El único caso con el que lo puedo comparar es sin duda excepcional: es el caso de Bobby Fischer.(…)

Una vez más, volviendo a Wesley y sus similitudes y diferencias con Anish, a pesar de que tienen cosas en común en sus filosofías ajedrecísticas, tienen un historial ajedrecístico totalmente distinto. Anish es un ajedrecista maravillosamente educado. Estoy hablando sobre el elemento puramente ajedrecístico, no sobre lo demás. Es un ajedrecista muy bien educado. Tuvo entrenadores. Recibió, se podría decir, una educación ajedrecística avanzada. En ese sentido, Wesley es absolutamente autodidacta. Y, por lo tanto, en contraste con Anish, tiene vacíos en su educación ajedrecística. Trabajó por su cuenta y, por supuesto, de forma caótica. Tal vez esa sea una de las razones que provocó que nuestra colaboración sea exitosa hasta cierto punto: era interesante para él desde un punto de vista ajedrecístico y aprendió algo nuevo. Pero dado que es un ajedrecista increíblemente dotado y talentoso por naturaleza, absorbió todo como una esponja. Y naturalmente todo eso se reflejó en sus resultados en algún momento, pues con mi ayuda llenó algunos vacíos de su educación ajedrecística.

El primer día del Candidatos de 2016, Tukmakov (asistente de Giri) junto a Danailov (Topalov), Kasimdzhanov (Caruana), Potkin (Karjajkin) y Gajewski (Anand)

Tukmakov también ofreció su opinión sobre el Torneo de Candidatos. Según él, no todos los jugadores lucharán por conseguir el primer puesto:

Previamente, en particular para los ajedrecistas soviéticos (aunque ahora probablemente nos estemos perdiendo en la historia), los Torneos de Candidatos eran eventos absolutamente especiales. Si tú, como ajedrecista soviético, clasificabas al Torneo de Candidatos, eso te colocaba en una categoría totalmente diferente desde el punto de vista político incluso. Ahora, el Torneos Candidatos es, esencialmente, otro supertorneo. Por lo tanto —¡créeme lo que te digo!—, no todos los participantes entraron al Candidatos con la idea de luchar por el primer puesto. Clasificaron —¡y eso es maravilloso!—, y es una entrada buena en su biografía como ajedrecistas, son buenos premios, y la oportunidad de, si todo sale bien, luchar por el primer puesto. Pero entre los ocho hay jugadores que, desde mi punto de vista, lo enfocan desde una posición normal (con o sin comillas), en la que salir primeros es algo especial. Si divides a los candidatos bajo esta lógica, entonces el grupo que está realmente enfocado incluye a: Vladimir Kramnik, Shakhriyar Mamedyarov, Levon Aronian y, tal vez —aunque no estoy del todo seguro— Fabiano Caruana. Los restantes cuatro, desde mi punto de vista, no se plantean ese objetivo: el de conseguir el primer puesto a cualquier costo, y que cualquier otro resultado sea una catástrofe, una tragedia, etcétera.

Pero un enfoque así también da luz a otras estrategias. Naturalmente aquellos que solo están buscando el primer puesto tomarán más riesgos. Entre esos cuatro, hay dos claramente definidos, usando terminología de snooker (en ruso) son jugadores seriales. Un jugador serial no es simplemente alguien que juega a ganar, sino que también es capaz de meter varias bolas de forma consecutiva, es decir, tener una serie precisa de jugadas. Y lo hace excepcionalmente. Al menos, por lo tanto, reconozco dos jugadores así: Levon Aronian y Shakhriyar Mamedyarov.

Tukmakov pasó mucho tiempo con Mamedyarov en los equipos de SOCAR y de la selección azerí | foto: sitio web oficial

¿Quieres decir que, por analogía, pueden ganar varias partidas consecutivas?

Sí. Si tienen ganas, si resulta que llegan al torneo con una forma óptima, pueden establecer el patrón del torneo, darle un tono especial. Por ejemplo, si uno de los grandes maestros suma 3.5/4, eso alterará completamente el curso del torneo..

Por otro lado, estos jugadores seriales, si no están en forma, pueden fácilmente quedar fuera de contención.

Yendo un poco más allá, en caso de que se presente una lucha cerrada, con un gran número de jugadores igualados, entonces las chances de aquellos que no están solo enfocados en ganar crecerán. Sergey Karjakin, por ejemplo. Entonces, si con dos rondas por jugar todos están en el mismo grupo, con +1 o +2, entonces sus chances, por supuesto, crecerán bastante.

Dado que los ajedrecistas de ese primer grupo comenzarán a tomar riesgos.

No solo por eso. En este caso, su frialdad, su calma y su pragmatismo tendrán una relevancia mucho más alta en la situación que estamos discutiendo en oposición a una situación en la que uno o dos jugadores se alejan desde el principio. En ese caso, las chances de So e incluso Ding Liren también aumentarán dramáticamente. Por lo tanto, mucho depende de cómo arranque el torneo: el carácter del torneo y, correspondientemente, quién sea el favorito. Pero, en principio, el torneo es muy, muy equilibrado.


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