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Entrevistas 07/01/2017 | 21:55por Colin McGourty

Svidler habla sobre el Carlsen-Karjakin, las computadoras y más

Falta una semana para que comience el torneo de Wijk aan Zee, el cual será comentado por Peter Svidler durante las primeras siete rondas aquí en chess24. En una reciente entrevista, el siete veces campeón de Rusia habló de su tarea como comentarista, el match Carlsen-Karjakin, la influencia de las computadoras, cómo Kramnik ha adaptado su estilo y mucho más...

Peter Svidler durante el Memorial Tal de 2016 | foto: Eteri Kublashvili, Federación Rusa de Ajedrez

Peter Svidler habló con Leonid Romanovich del periódico de San Petersburgo Sankt-Peterburgskiye Vedomosti. Tradujimos la entrevista completa:


Leonid Romanovich: El reciente match en Nueva York entre Magnus Carlsen y Sergey Karjakin se llevó a cabo dentro de los límites de la Ruy López, una de tus aperturas predilectas. ¿Cómo evaluarías el duelo de aperturas en ese match?

Peter Svidler: Sí, los espectadores incluso me criticaron durante la retransmisión en chess24, alegando que hablaba demasiado sobre mi propia experiencia, pero en algún punto se volvió muy curioso: comenzaron a jugar variantes ¡en las que la teoría se basaba casi completamante en mis partidas! Y comencé a listarlas: jugué esto contra Anand, esto contra Domínguez. Alguien escribió en los comentarios: "¡Qué está haciendo, no es su match!"...

La partida 9 siguió el análisis de Peter ¡hasta la jugada 23!

En general, fue un match extraño en términos de la apertura, y aún más en lo que se refiere a Sergey. Magnus mostró una preparación equilibrada, robusta, pero utilizó su, llamémoslo así, repertorio oficial. De cualquier manera, ¡ganó la mayoría de los microduelos en la apertura! Eso es absolutamente estupendo, si consideramos el enfoque de los jugadores. Karjakin es uno de los mejores jugadores modernos en lo que se refiere a su equipamiento teórico, y eso sin tomar en cuenta su altamente publicitada preparación para el match, que contaba con figuras fenomenales por el dinero gastado. Y a pesar de esto, ¡no causó ningún problema para Magnus! Para mí ese es el misterio. Karjakin dijo en una entrevista que se había llevado a cabo una enorme cantidad de trabajo, pero que en ocasiones su equipo no había podido adivinar lo que Magnus jugaría.

Durante el match, ¿alguna vez se te ocurrió que podrías haber sido tú en lugar de Karjakin?

No puedo decir que esto no haya cruzado mi mente en algún momento, pero estos pensamientos no me atormentaron. Se podría decir que para Caruana, quien estuvo a punto de ganar en la última ronda, sin duda fue poco placentero seguir el match, pero yo no estoy en la posición de Caruana. Sí, jugué en el Torneo de Candidatos y, si la primera mitad hubiera ido algo mejor, incluso podría haber podido luchar por la victoria, pero pasó lo que pasó. Por lo tanto, no tuve ni siquiera algo cercano a la impresión de que estaban jugando mi match.

Karjakin y Svidler se enfrentaron en la primera ronda del Candidatos de 2016 en Moscú

En Nueva York vimos a niños de la era computacional, mientras que tú comenzaste en una época completamente diferente. ¿Cuán fácil fue la transición para ti? Y, en general, ¿cómo han cambiado el ajedrez las computadoras?

Para mí, personalmente, no hubo ningún tipo de disonancia cognitiva; todo sucedió con bastante ligereza. Pero el ajedrez, por supuesto, se ha visto significativamente alterado. El principal cambio, uno completamente fundamental, es la nueva evaluación de recursos defensivos. Previamente, una enorme cantidad de análisis terminaban en la región de las jugadas 17-19 con el símbolo de "con ataque"; eso era realmente bueno. Ahora, tras haber trabajado con computadoras por décadas, uno comprende muy bien que "con ataque" no es una evaluación. La computadora defiende posiciones en las que previamente, después de darle un vistazo al tablero, considerabas que el mate llegaría indudablemente. No sabías cómo, pero no era necesario saberlo: lo encontrarías frente al tablero. Sin embargo, la computadora encuentra ciertos recursos que han provocado que la gente también comience a evaluar los recursos defensivos de forma completamente distinta. Se ha esclarecido cuán equilibrado es este juego y cuán difícil es romper el equilibrio.

Entonces, a fin de cuentas, ¿han enriquecido el juego?

Sí, por un lado. Por otro, debido a esto la gente ha dejado de jugar el ajedrez romántico que a los espectadores les gusta tanto. El haberse dado cuenta de que lo más probable es que un ataque sea incorrecto realmente tiene peso. Y ya no quedan muchos románticos a los que esto no les moleste.

Entonces, un típico niño de la era computacional sería Karjakin, que está listo para defender cualquier posición.

No sé hasta qué punto eso puede ser explicado por el fenómeno de las computadoras. Me parece que en su caso se trata más bien de talento. Pocos pueden hacer lo mismo, pues tener en frente una mala posición por horas es muy duro mentalmente. Obtienes una posición que provoca que sientas náuseas, que es poco probable que mejore, pero todavía es muy temprano para abandonar. Tienes que sentarte ahí y simplemente encontrar las mejores jugadas. ¡Ese es un talento muy preciado! En ese aspecto, Sergey es uno de los mejores, o tal vez el mejor en el mundo. Yo, por ejemplo, también he salvado malas posiciones, pero en ese aspecto ¡no estoy ni cerca de Karjakin!

La gente viene hablando hace un tiempo sobre la muerte del ajedrez, sobre el hecho de que todo ya ha sido analizado. Una de las curas para esto es el Ajedrez Fischer o Ajedrez960, donde la posición inicial se decide a la suerte. Coincidentemente, tú has ganado tres veces el Campeonato Mundial en ese formato…

Cuatro veces. Desafortunadamente, cuando Hans-Walter Schmitt dejó sus actividades como organizador y promotor de ese juego, el Ajedrez960 comenzó a declinar. Él organizaba torneos en Fráncfort del Meno y creía que era un formato importante que ayudaría a mantener al ajedrez vibrante y joven, pero en algún momento sus patrocinadores principales lo dejaron y los torneos desaparecieron, y ahora no hay casi ningún lugar donde jugar. Es una gran pena, pues todas las personas que conozco juegan Ajedrez960 con mucho placer.

He escuchado decir que los mejores jugadores lamentarían mucho la enorme cantidad de trabajo en aperturas que quedaría inutilizado en el Ajedrez960…

No, ese no es el problema. Si de repente no existiría otro formato de ajedrez, ese trabajo hubiera sido en vano, pero nunca se ha hablado seriamente respecto a reemplazar el ajedrez clásico con el 960. La discusión principal ahora en términos del futuro del ajedrez es qué hacer con el control de tiempo.

Si tomamos como ejemplo el match de Nueva York, el ajedrez rápido fue lo más destacado del encuentro.

Sí, en chess24 nuestra audiencia durante los desempates fue unas cuatro veces más alta que durante las partidas más interesantes de la parte clásica del match. Es muy posible que el futuro realmente sea el ajedrez rápido, pero al mismo tiempo hay que entender que retransmitir ajedrez rápido -ni qué decir blitz- es imposible sin comentaristas realmente buenos.

¿Lo hará o no? Jan y Peter comentan las últimas jugadas del match

Tú comentas sin la ayuda de computadoras, en contraste con la enorme mayoría de tus colegas. ¿Por qué?

No es enteramente así. Tratamos, durante las primeras cuatro horas, mientras nuestras cabezas todavía están funcionando con todo su potencial, de no encender la computadora para nada. Y eso exceptuando las posiciones en las que no se puede encontrar una solución inmediatamente, pero da la impresión de que sí la hay. Te sientes incómodo frente a los espectadores, que ya han encontrado todo con la ayuda de sus "silicios", mientras nosotros mantenemos que la posición es poco clara. Y luego, tras cuatro horas de hablar sin parar comienzas a errar, y te da la impresión de que no les estás dando a los espectadores todo lo que podrías, por lo que empiezas a encender la computadora cada vez más a menudo. Pero, en general, me parece que mi rol como representante serio de la élite del ajedrez es mostrar cómo piensa un jugador así sin "muletas". Así los espectadores pueden ver: este es el proceso mental, aquí obvié algo, cometí un error. Eso da a los espectadores una idea de cómo funcionan las cosas en un torneo real.

¿Tal vez tu nivel sea un poco alto para la mayoría de los espectadores?

Sí, siempre se hace una observación crítica a mi trabajo: el hecho de que no intento bajar el nivel del análisis. Yo digo honestamente lo que veo, y todavía puedo encontrar bastantes cosas con bastante rapidez.

Pero, después de todo, ustedes comentan en dúo. ¿Quiénes son tus compañeros?

Sí, enloquecería solo. Pasar varios días retransmitiendo al vacío es extremadamente difícil. En el último match, Eric Hansen trabajó conmigo en las primeras partidas, y luego retornó Jan Gustafsson. Él es mi compañero constante, y venimos trabajando juntos por muchos años, discutiendo además muchos temas que no están relacionados con el ajedrez: películas, series de televisión; lo hemos hecho todos estos años. Conscientemente, elegimos como modelo una retransmisión en la que se incluyan varios de estos elementos. Y mucha gente, lo sé por experiencia, nos siguen precisamente por eso. Por ejemplo, en la 11ra partida del match Carlsen-Karjakin tuvimos una discusión magnífica que se esparció por las redes sociales. Mostramos la posición final de la partida media hora antes de que aparezca en el tablero. Estaba claro que el peón de e2 no se iba a convertir en dama porque las blancas podían dar jaque perpetuo. Lo dijimos como tres veces, mientras ellos seguían sentados pensando. Después de eso, comenzamos a hablar de esto y aquello…

Naturalmente, para lograrlo es necesario que nos entendamos muy bien y que tengamos un rango de intereses en común, y llevarnos bien no está de más. Gusti y yo tenemos todo eso. Me da mucho placer trabajar con él y, en el buen sentido, ambos estamos esperando el momento en el que nos podamos dejar ir el uno al otro…

Todo está claro con respecto al trabajo de comentarista, pero ¿cómo está yendo tu propio trabajo ajedrecístico?

Mi trabajo específico con el ajedrez usualmente va mal... Y, en general, casi no trabajo sin la computadora. Es cierto que en agudas posiciones tácticas es interesante y placentero analizar "manualmente", pero para hacerlo se necesita una enorme cantidad de tiempo que podría ahorrarse con simplemente apretar un botón. Sin embargo, hay excepciones. He jugado tres Torneos de Candidatos en los últimos cuatro años, y en cada uno de ellos he preparado un nuevo repertorio de aperturas. Como resultado, vi una enorme cantidad de estructuras que no había utilizado antes, y cuando necesitas asimilar cuáles son las mejores casillas para las piezas en algunos tipos de posiciones hace falta alejarse de la computadora y sentarse con un colega a mover las piezas con las manos.

¿Con quién trabajas con mayor frecuencia?

Tengo un grupo de gente con el cual he establecido una relación buena y amistosa. Sobre todo con Maxim Matlakov; también, durante los dos primeros Torneos de Candidatos recibí un apoyo simplemente invaluable de parte de Nikita Vitiugov. Él es el jugador que, en mi opinión, tiene un enfoque sistemático correcto para trabajar el ajedrez.

¿Y a quién has ayudado tú?

Fui uno de los asistentes de Kramnik en Brissago para su match contra Leko y también ayudé a Grischuk a prepararse para el Torneo de Candidatos. Con Kramnik, una motivación importante para mí era verificar si era capaz físicamente de aguantarlo; ya tenía una idea de lo que significaba trabajar con Volodya. Y sí lo aguanté, pero luego no toqué ninguna pieza por medio año. Nunca he trabajado tanto, ¡nunca en mi vida!

Svidler y Kramnik antes de su tenso empate en el Campeonato Ruso por Equipos de 2016 en Sochi | foto: Vladimir Barsky, Federación Rusa de Ajedrez

Kramnik ahora ha cambiado dramáticamente…

No es que Volodya haya dejado de trabajar su ajedrez, sino que finalmente ha tenido una revelación: él juega tan bien al ajedrez que no es obligatorio para él ganar todas sus partidas en la apertura, simplemente puede sacar las piezas y superar a sus rivales.

Como lo suele hacer Carlsen…

Sí, mientras que en esos años Volodya percibía el ajedrez principalmente como un problema matemático que necesitaba ser solucionado. Para mí, el nuevo Kramnik es una especie de modelo a seguir. A mí también me interesaría mucho cambiar algo en mi juego, pero no veo cómo hacerlo. Y a él lo veo con gran admiración, porque ha pasado toda su vida trabajando su ajedrez de una manera, y luego, alrededor de los 40 años, decidió que esa forma ya no le funcionaba bien y consiguió cambiarla. Para mí, ¡ese es un logro extraordinario!

Pero tú también estás tratando de cambiar tu enfoque. Por ejemplo, hace unos años admitiste que habías comenzado a jugar a ganar con más frecuencia…

Sí, esa fue una conclusión importante que saqué de los torneos en los que me había pesado mucho la idea: "No debo perder esta partida".

En general, cuando se compara nuestra escuela con la de occidente da la impresión de que, tanto en el nivel juvenil como en el profesional, nos enfocamos excesivamente en los resultados. ¿Te parece que es así?

En realidad no me gusta hacer generalizaciones así, pero Nakamura, Caruana y otros crecieron jugando torneos abiertos en Estados Unidos, donde solo los primeros dos o tres premios tienen algún valor. Por lo tanto, en esos torneos debes jugar a ganar en todas las partidas, y eso se te queda durante el resto de tu carrera, mientras que yo, por ejemplo, comencé a jugar torneos cerrados de élite bastante temprano, y en estos se respira una atmósfera algo más relajada... Obtienes una posición aburrida al salir de la apertura, ofreces las tablas y te vas a casa. Y luego, por supuesto, eso es algo que debes superar. En ese sentido, yo estoy muy agradecido con la aparición de las Reglas de Sofía, que simplemente prohibían esta opción. Realmente jugaba muchísimas tablas rápidas, pero, al mismo tiempo, con mucha mayor frecuencia era yo el que aceptaba las tablas y no el que las proponía. Siempre estaba listo para seguir jugando, pero si alguien me ofrecía las tablas me sentía algo incómodo al rechazarlas. Tengo una buena relación con todos, y en la mayoría de los casos eran mis amigos…

Se tiene la idea de que para luchar por la corona a Peter Svidler le falta dureza, un "instinto asesino". En contraste, por ejemplo, con Karjakin y Carlsen.

De hecho, contra ellos dos no me ha ido nada mal. Sin duda podría ser más duro, pero no creo que ese sea mi principal problema. Si tomamos como ejemplo a Carlsen, él simplemente juega al ajedrez mejor que yo. Pero lo principal es que puedo y necesito trabajar más de lo que lo hago.

¿Y por qué no lo logras?

Lo que pasa es que es muy difícil para mí trabajar solo, y las personas con las que me siento cómodo para trabajar juntos tienen sus propias carreras. Encontramos una especie de ventana mutua, nos reunimos en algún lugar y revisamos una o dos posiciones, pero con el pasar de los años se está haciendo cada vez más difícil encontrar esas ventanas. Por ejemplo, Maxim Matlakov y yo nos entendemos muy bien, nuestro trabajo nos da muchos beneficios, pero él tiene su propia carrera y yo no puedo hacer que su calendario se rija por el mío. En general, cuando uno llega a los 40, no estaría nada mal haber aprendido a trabajar de forma independiente, pero esto no me funciona del todo porque siempre encuentro alguna distracción.

¿Cuáles? Si no es un secreto.

Oh, la lista es interminable. Diferentes juegos de cartas, películas. La familia y los niños, por supuesto, no están en último lugar.

No crean que Svidler solo retransmite su ajedrez...

Por cierto, hablando de tus hijos. Tus gemelos no se han convertido en ajedrecistas. ¿Te alegra que sea así?

Haciendo un balance, sí. Si hubieran demostrado tener talento, nadie se hubiera interpuesto en su camino, por supuesto, pero ningún talento en particular se reveló. Además, también hay que tomar en cuenta que es imposible lograr que mis hijos estudien de forma anónima. La gente los apuntaría y susurraría. ¿Realmente necesitan eso?

Y tú, ¿alguna vez tuviste la sensación de que hubiera sido mejor no involucrarte en el ajedrez y hacer algo diferente?

No. Es difícil para mí imaginarme un universo alternativo donde no esté presente el ajedrez, aunque, sin duda, se me hubiera ocurrido alguna otra cosa que hacer.

¿En qué te graduaste?

Me retiré durante el primer año. Estaba estudiando Economía Política en la Universidad Estatal de San Petersburgo. Era una departamento especial en el que los ajedrecistas podían estudiar, pero leer esos libros me llevó a un estado de depresión. Di vueltas en mi cabeza y dije no. No quiero ser un economista; ¿por qué tengo que pasar por todo esto? En parte es una pena, pues me alejé de algunas experiencias que pudieran haber cambiado mi vida. Tal vez me hubieran enseñado a trabajar más si me quedaba los cinco años, pero en ese momento estaba claro que iba a ser ajedrecista, y consideré que no era necesario obtener un grado de educación superior. Y el ejemplo de contemporáneos míos -Vasily Yemelin, Vadik Zvjaginsev-, con quienes competía al mismo nivel, demuestra que tenía la razón. Ellos se graduaron con honores de instituciones serias, pero frenaron su desarrollo ajedrecístico. Si estudias algo seriamente, es necesario pausar tu carrera ajedrecística, y esos son años preciosos en los que absorbes cosas como una esponja y experimentas un crecimiento explosivo.

Después de no estudiar Economía, a Peter no le quedó más que firmar tazas de chess24 para ganarse la vida...

Ahora hay un boom en el ajedrez juvenil; cada vez más niños están tomando clases de ajedrez. ¿Sientes ese crecimiento de interés en el juego?

Es un hecho que el ajedrez está recibiendo mucha más atención ahora en Rusia. Realmente no entiendo cómo se da la conexión, pero la atención que se le da al deporte en la élite provoca un crecimiento de interés en las bases. Está claro que ahora se está prestando mucha más atención al desarrollo del ajedrez juvenil y nuevamente hemos comenzado a ganar algunos campeonatos juveniles. Después de todo, hubo una época en la que la situación era catastrófica para una nación con semejantes tradiciones, particularmente si lo comparamos con el boom actual en la India e Irán. Simplemente se están desarrollando de forma fantástica en esos países, y lo más probable es que en 2018 el equipo iraní ya esté peleando por medallas en la Olimpiada.

Tú ganaste la medalla de oro cinco veces con el equipo ruso, pero todas estas victorias las consiguieron antes de 2002, cuando Kasparov estaba en la alineación. Luego todo se detuvo. ¿Por qué?

No está conectado directamente con Garry Kimovich. Esas fueron victorias de la escuela soviética de ajedrez, pero ya estaba claro que el proceso que comenzó con el resquebrajamiento del país provocaría que la Olimpiada se convierta en un evento mucho más duro, que más temprano que tarde las repúblicas que antes proveían talento para el equipo soviético se convertirían en rivales serios, como sucedió, por ejemplo, con Armenia.

De cualquier manera, el equipo ruso siempre es el favorito por rating, pero siempre pierde. ¿Tal vez algo anda mal con el enfoque que se está usando?

No. Todos nos hemos cansado un poco de responder a esta pregunta. Todos nos miran a los ojos: "No hay duda de que ustedes se odian entre sí". No, tenemos excelentes relaciones dentro del equipo, a veces amigables, a veces simplemente neutrales, pero nunca menos que eso. Hay otras razones. En primer lugar, aunque Rusia sigue siendo el favorito por rating, ese liderato ya es cuestionable. En la última Olimpiada, la diferencia entre nosotros y el equipo de EEUU era puramente simbólica. La pelota se está volviendo cada vez más redonda, y pronto será completamente redonda. Eso no cambia el hecho de que una que otra vez los favoritos deberían ganar. Está claro que ya se ha convertido en una especie de maldición que pesa sobre nuestros hombros. En cada Olimpiada tenemos cada vez más ganas de ganar, y eso provoca que la gente se ponga tensa y tema cometer algún error. En mi caso, yo sé que la necesidad de mostrar mi mejor ajedrez tiene una influencia negativa en mí. Me va mejor cuando juego lo más libremente posible, y la presión interna sobre los jugadores rusos se está volviendo cada vez mayor. Solo hay una receta. Ganar una vez de cualquier manera, y relajarse.

Por otro lado, el equipo "Bronze Horseman" de San Petersburgo ganó el Campeonato Ruso después de mucho tiempo…

Para serte honesto, el Campeonato Ruso por Equipos últimamente se ha convertido en una competición más bien local. Por supuesto, siempre es agradable vencer a los estelares de Siberia, pero el club le pone más énfasis a la Copa Europea de Clubes, en la que terminamos segundos. Eso tampoco está tan mal, pero tuvimos chances reales de ganar…

Y, en general, ¿es más cómodo para ti participar en torneos individuales o en torneos por equipos?

Es más simple, por supuesto, jugar solo, pero jugar para el club de San Petersburgo es un placer, pues es un equipo bien establecido, con buenas relaciones y con tradiciones internas. Las reuniones del equipo se llevan a cabo con una atmósfera cálida y placentera, especialmente en el Campeonato Ruso de Sochi. Ahí tenemos nuestras propias señoras locales (babushkas) a las que compramos frutas, vegetales y comida para llevar... ¡No te imaginas lo buenas que están sus granadas caseras!

Entre tus numerosos títulos, ¿cuál valoras más?

La victoria en la Copa del Mundo sigue siendo la número uno y, por supuesto, mis siete títulos del Campeonato Ruso. El más memorable siempre es el primero, pero yo los veo a todos en grupo.

¿Quieres un octavo?

Lo quiero, pero últimamente no me ha ido muy bien. Este año me parece que desperdicié una oportunidad única. Nadie jugó particularmente bien, y en el curso de cuatro rondas consecutivas obtuve muy buenas posiciones y no gané ninguna de las partidas. ¡Eso simplemente me aniquiló!

Peter ganó su primera partida del Campeonato Ruso de 2016 ante Ernesto Inarkiev... ¡luego empató las restantes ocho! | foto: A. Ziler

Cumpliste 40 este año. ¿Notas algún signo de envejecimiento o problemas para calcular?

Mi carrera está, por supuesto, más cerca de su final que de su comienzo; sería tonto negarlo. Tenemos dos representantes, Gelfand y Anand, que ya se están acercando a los 50, pero no dejan de ser excepciones. Sí noto algunos problemas relacionados con la edad y he comenzado a errar con mayor frecuencia. Errores que simplemente no pueden ser explicados racionalmente han comenzado a presentarse no una vez al año sino una vez cada tres torneos. Pero en el ajedrez hay criterios objetivos y claros. Está el ránking mundial, en el que estoy en el Top 20 -eso significa que todavía no estoy jugando mal-. En algunas cosas me he vuelto más fuerte. La comprensión llega con la experiencia, y tengo mejores intuiciones en algunos casos. Es más, juego posiciones que no me son familiares bastante bien, algo que siempre ha sido una fortaleza mía. Por lo tanto, es más fácil para mí variar y adaptar mi enfoque en la apertura. Por supuesto, no veo ninguna razón para dejar el ajedrez. Un momento así no solo no ha llegado, sino que tampoco llegará mañana. De cualquier manera, necesito comenzar a pensar en ese tema, por supuesto, y mi trabajo como comentarista es un obvio plan de apoyo.

¿Y te ves en el rol de entrenador?

Realmente no sé qué tipo de entrenador sería. Por encima de todo, soy un jugador práctico, y las habilidades prácticas son muy difíciles de transmitir a la siguiente generación. Por ejemplo, Mark Dvoretsky, que recientemente falleció, era un hombre con una idea claramente construida sobre cómo se necesitaba trabajar el ajedrez. Actualmente, yo no tengo eso. Tengo una idea de lo que funciona para mí personalmente, algo que he acumulado durante 25 años de jugar a un nivel relativamente alto, pero no he formalizado mi sistema y es solo algo que yo obtengo a un nivel instintivo. No me queda del todo claro cómo usaría eso con jugadores potenciales.

Y la última pregunta: ¿cómo te ha educado el ajedrez? ¿Qué elementos de tu carácter le debes?

A veces debo decirles algo a los padres que están considerando si el ajedrez sería una ocupación adecuada para sus hijos, y siempre digo que el ajedrez ayuda a desarrollar lados de tu carácter que no son tan fáciles de desarrollar en el vacío: responsabilidad por tus decisiones y la habilidad de lidiar con las derrotas. Mentalmente, un ajedrecista está listo para luchar desde una edad temprana, y eso es muy importante.

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