Crónicas 25/11/2017 | 23:47por Colin McGourty

Recordando a Yuri Eliseev

Vladimir Fedoseev concedió solo un empate ante Maxim Matlakov en su camino hacia la victoria del Memorial Eliseev. Este fue un torneo inusual, organizado por Daniil Dubov en conmemoración a su amigo Yuri Eliseev, quien falleció el año pasado con apenas 20 años de edad. Daniil debió haber quedado satisfecho con el grado de combatividad de las partidas —solo 4 de 15 terminaron en tablas—, pero también con su resultado. Él superó a Maxim Matlakov en la última ronda para terminar en el segundo puesto. Repasamos las partidas y los tributos que le hicieron a Eliseev algunos participantes.

Vladimir Fedoseev terminó con 4.5/5 | foto: Eteri Kublashvili, sitio web oficial

Yuri Eliseev no era una figura muy conocida fuera del círculo ajedrecístico de Rusia, aunque sus logros lo hubieran destacado en cualquier otro país. Ganó el Mundial Juvenil sub-16, consiguió el título de gran maestro a los 17 años y ganó el Abierto de Moscú de 2016 (la partida más memorable de ese evento fue ¡la única que perdió!!). Luego, poco después de cumplir 20 años, murió en circunstancias trágicas, suficientemente sensacionales como para atraer una gran cobertura mediática: resbaló mientras intentaba realizar un truco de parkour desde el piso 12 de un edificio. Sucedió el 26 de noviembre de 2016.

Gran maestro Yuri Eliseev (1996-2016) | foto: Federación Rusa de Ajedrez

Es un testimonio del impacto que Yuri tuvo en aquellos que lo conocieron el hecho de que Dubov, un año más tarde, haya logrado organizar un torneo de alto nivel para celebrar la vida de su amigo solo con premios a la belleza de las partidas. En un artículo de la Federación Rusa de Ajedrez, los participantes recordaron a su contemporáneo. Hemos traducido algunas de sus impresiones.

Daniil Dubov menciona que se hizo amigo de Eliseev en 2013, y que desde entonces fueron casi inseparables:

Probablemente haya sido la persona con más talentos que haya conocido: cantaba bien, escribía poesía, conocía y amaba el ruso, y poseía una memoria increíble: recuerdo que en una ocasión estábamos viajando en tren, no teníamos nada que hacer, y comenzó a recitar casi la mitad de la ópera Eugenio Oneguin de memoria. Si hubiera tenido más tiempo, la hubiera reproducido completamente.

Siempre nos ayudábamos en los torneos con la preparación; por supuesto, él tenía un increíble talento para el análisis. Con frecuencia, yo encontraba una idea interesante la noche previa a la partida, anotaba un par de variantes y se las mandaba; en la mañana, el archivo ya se había convertido en un enorme árbol de líneas en el que (lo revisaba más de una vez) no había siquiera un error. Eso me impresionaba mucho: él no se detenía donde muchos otros hubieran cortado su análisis. En general, él buscaba la perfección: ya sea en la poesía, en las partidas de ajedrez o en la música. Repetía con frecuencia que siempre era posible mejorar. Eso está bien ilustrado en sus mejores partidas: un juego potente en la apertura, seguido de un cálculo preciso de variantes y una conversión clínica de la ventaja.

Todo esto no hubiera tenido mucha importancia si él no hubiera sido una buena persona y un amigo devoto: sabíamos que siempre podíamos contar con él. Por amistad, estaba dispuesta a hacer cualquier cosa; no recuerdo ni una ocasión en la que se haya rehusado a ayudar a alguien. Teníamos un ritual curioso: cada noche en la que analizaba algo que podría presentarse en mi partida el día siguiente, le decía "gracias", y cada vez me daba una respuesta distinta.

Como suele suceder con las personas altamente talentosas, él podía ser absolutamente insufrible en el día a día: siempre quería jugar, conversar, pensar, y, sin duda, todos sus amigos en algún momento se resistían. Él simplemente no podía aguantar estar inactiva, ni un solo día podía pasar sin que se le ocurriera algún juego intelectual. En una ocasión, estábamos dando un paseo durante la Higher League en Kaliningrado y nos estábamos entreteniendo con juegos de palabras. En algún momento vi el agua y dije: "¡Disfrutemos del paisaje!" "Bueno", y diez segundos después: "Bueno, ¿lo disfrutaste? ¿Seguimos jugando?"

En algún punto me contagió su fanático amor por el ajedrez, al menos parcialmente. Podíamos estudiar y jugar blitz durante días enteros, olvidándonos de absolutamente todo: comida, trabajo, llamadas telefónicas, nuestros seres queridos —en algún momento todo eso dejaba de importar—.

Yuri era una persona muy brillante, tanto en el ajedrez como en la vida. Espero que nuestro torneo sea digno de su memoria.

Dubov organizó el torneo y tuvo un excelente desempeño | foto: Eteri Kublashvili, Federación Rusa de Ajedrez

Vladimir Fedoseev explicó que algunas de las mejores cualidades de Yuri tuvieron que ver con el hecho de que lo perdamos de forma tan prematura:

Cuando conocí a Yuri en persona, inmediatamente me di cuenta de que no podría encontrar otra persona así en el mundo. Tenía una manera tan inusual de expresarse y de comportarse y un rango tan amplio de intereses que parecía que quería ser distinto a todos en todo. Eso, sin duda, se veía en su ajedrez, donde pudo crear cosas únicas, ¡inhumanas! La explicación es muy simple: Yuri entrenaba de forma distinta a cualquier otra persona. Con frecuencia, sorprendía a todos con un conocimiento de la teoría de un jugador de 2500 o más, y jugaba mucho contra la computadora. Era indiferente al conocimiento clásico en el ajedrez y en la vida, y seguía su propio camino en todas las áreas.

Por supuesto, sus seres queridos, sus amigos y su entrenador trataban de detenerlo, de alejarlo de sus pasatiempos peligrosos, pero su otra cualidad relucía en ese momento: una disposición para seguir y defender sus ideas hasta el final sin importar la opinión de los que lo rodeaban —con frecuencia, le respondían con risas, incomprensión o resistencia—. Eso, me parece, constituía el especial coraje y la perseverancia que lo acompañaron hasta el final, y eso merece ser respetado. Esas cualidades se mantuvieron siempre con él y, desafortunadamente, se volvieron la causa de su muerte repentina. Realizando un truco que para él era elemental, que había repetido en muchas ocasiones, resbaló... Perdimos a uno de los ajedrecistas más increíbles de su generación. Aunque tuve frecuentes conflictos con Yuri, en gran parte debido a que consideraba que su indiferencia hacia las normas y los dogmas de la vida era hipertrófica, siempre reconocí su talento único y sus ideas. Espero que, donde sea que esté, Yuri haya encontrado todo lo que le faltó aquí en la tierra. ¡Descansa en paz, Yuri!

Fedoseev y Eliseev ganaron la Olimpiada sub-16 de 2011 con el equipo ruso | foto: Federación Rusa de Ajedrez

Maxim Matlakov explicó que solo se encontró con Eliseev frente al tablero, pero eso no significó que los encuentros hayan sido menos memorables:

Jugamos una partida de esas que recuerdas por el resto de tu vida. Fue en la última ronda de la Higher League de 2016, y solo una victoria de cualquiera de los dos nos hubiera dado una chance para clasificar a la Superfinal. Luego de atraparme en la apertura con su preparación (antes de la partida me había preparado mentalmente para eso pues, después de todo, ¡Eliseev tenía un excelente conocimiento teórico! Recuerdo haber quedado impresionado por la partida Eliseev-Sjugirov, que incluyó una poderosa novedad teórica y un ataque conducido como en las mejores épocas. ¡Esa partida puede describirse como una obra maestra del ajedrez moderno!) y conseguir una gran ventaja, Yuri cometió un grave error pocas jugadas antes del control de tiempo, y mi posición inesperadamente se volvió ganadora... Como sabes, los errores llegan en pares, y en la jugada 42 Yuri entregó una torre…


Tras revisar las variantes más de una vez y considerando que había sido un error normal (que sucede con frecuencia cuando la evaluación de la posición de repente gira 180 grados), caí en una trampa brillante. Después de una serie de jugadas rápidas, me di cuenta de que en la línea "ganadora" perdía ¡con una coronación a caballo! Afortunadamente, encontré la forma de salvarme y la partida terminó en tablas.


Francamente, tras revisar esa partida y analizar con más detalle, me di cuenta de que ¡se necesita tener una mente fantástica para encontrar una idea así! No sé cuánto tiempo le hubiera tomado a cualquier otro jugador encontrar eso, pero el cálculo preciso de Yuri solo le tomó cinco minutos, lo que por supuesto es evidencia de su gran talento.

Más tarde, discutiendo esa partida entretenida y dramática, llegué a la conclusión de que Yuri es una persona erudita y muy interesante con una perspectiva de las cosas extraordinaria.

A Yuri lo caracterizaba su amor por el ajedrez romántico. Creo que era una de esas personas que, si se dejan llevar por una idea, hacen todo lo posible por volverla realidad. En ocasiones esto le costó resultados, pero así se crean obras maestras.

El amor por el ajedrez y su habilidad para trabajar duro son algunas de las cualidades de Eliseev que, en mi opinión, le hubieran dado mucho éxito. Qué maravilloso que haya decidido ser ajedrecista, qué tristeza que ya no esté con nosotros...

El torneo en memoria de Eliseev fue organizado en el Club Tigran Petrosian de Moscú, el club al que el mismo Eliseev pertenecía. La ex campeona soviética de ajedrez Liudmila Belavents fue la árbitra, Alexander Morozevich comentó las partidas y los seis jugadores elegidos para jugar la primera etapa conformaron una alineación formidable.

Los organizadores consiguieron colaboradores estelares | foto: Eteri Kublashvili, Federación Rusa de Ajedrez

También demostraron un ajedrez entretenido. Solo se vieron 4 empates en 15 partidas:

Vladimir Fedoseev sigue teniendo su año revelación y hubiera recuperado todos los puntos que perdió en el reciente Europeo de Clubes de no ser por el hecho de que el torneo no fue rankeado:

Él ganó con su estilo de siempre, creando confusión en el tablero y con frecuencia sobreviviendo posiciones objetivamente malas (por ejemplo, contra Dubov en la ronda 2) para llevarse el primer puesto. 

Fedoseev superó a Matlakov y al resto de los participantes en la tabla final | foto: Eteri Kublashvili, Federación Rusa de Ajedrez

Esto se vio en la última ronda, cuando venció al campeón mundial juvenil de 2015, Mikhail Antipov, con un golpe final espectacular:


30.Tfxf5!? (la opción obvia en términos estéticos, sin embargo, 30.Cxf5! era aún más fuerte) 30…Tf8? (30…exf5 da paso a 31.e6! con la amenaza de Ae5+, pero tras 31…Df6 la partida continúa) 31.Tf6! C6d5 32.Df2 Cxf6 33.exf6 Dd8 34.Ac2! (un bonito toque: el caballo no puede ir a d3 para atacar la casilla e5 y a la dama) 34…Ad3:


Ahora finalmente era hora de seguir con 35.Ae5! y Antipov abandonó. 35...Cc6 no funciona, pues, tras 36.Cb7, si la dama negra se mueve, da paso a f7+ y la dama blanca llega a f6.


El segundo puesto se decidió en Dubov-Matlakov, que fue una partida que Eliseev hubiera aprobado. Dubov realizó un sacrificio de peón en cambio de la iniciativa contra la Caro-Kann de Matlakov y luego, después de aprovechar la oportunidad de dejar al rey de su rival en el centro, ejecutó un ataque que duró 20 jugadas. El monarca no pudo sobrevivir:


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