General 02/08/2017 | 14:36por chess24 staff

Personalidades del ajedrez cubano (II): Entrevista a Jesús Nogueiras

En las vísperas de su 58 cumpleaños, el destacadísimo Gran Maestro cubano Jesús Nogueiras accede gustoso a una entrevista con chess24. Debido a que el Campeonato Nacional sub 14 del que es invitado de honor se está llevando a cabo en el Palacio del Ajedrez “Guillermo García” de su ciudad natal Santa Clara, el 5 veces Campeón de Cuba se encerró en una oficina del recinto desde la cual pudimos mantener una a veces accidentada conversación. Por algo más de una hora revivimos momentos deportivos de la carrera de uno de los ajedrecistas latinos más destacados de los 80 y 90. El Maestro fue cálido y sincero, de vasta cultura y evidente admirador de los grandes pensadores del pasado, haciendo uso de una prodigiosa memoria supo rendir homenaje a quienes le ayudaron; expresó su profundo respeto por la escuela soviética; reveló algunos detalles sobre su impresionante ascenso; compartió algunas anécdotas divertidas, y ofreció su opinión sobre la élite cubana actual y las nuevas generaciones.

por Rafael Alcides

Cuando usted se convierte en GM es el más joven del mundo. ¿Cómo se logró eso en un país que unos años antes no tenía Grandes Maestros?

En esa época ser GM con 19 años era bastante joven. Me impresionó mucho el ascenso del joven Fischer y eso me motivó a ver ajedrez durante muchas horas. Gracias a mi abuela tuve las condiciones para estudiar todo el tiempo que deseara. Tenía sueños ambiciosos. El GM Guillermito García que por entonces era uno de los mejores de Cuba (si no el mejor) era de Santa Clara. Tambien había otros excelentes jugadores como Guillermo Estévez que no consiguieron el título, pero contribuyeron a un ambiente ideal en la ciudad. Entre tantos buenos jugadores, inevitablemente tenía que salir algún Gran Maestro. De 1975 a 1979, Cuba logró un GM todos los años. La clave fue el comisionado nacional Jorge Vega Fernández, un hombre muy capaz. Tuve la oportunidad de jugar excelentes torneos siendo muy joven. Con 16 o 17 años conocí a Tal, Bronstein, Taimanov, Koblenz, Gufeld... Tambien existían los torneos de Radio Rebelde, excelentes para el desarrollo.

El GM Jesús Nogueiras


¿Cómo era el trabajo en la época en que pasa de joven Gran Maestro a Candidato al Campeonato Mundial?

Compartí muchas horas con amigos como Ramón Huerta, Luis Sieiro, Guillermo Estévez (Maestros Internacionales) y el MF Pedro Julio García. Con todos ellos ví muchas ideas y me preparé para los principales torneos de los ‘80. Aprendí de Botvinnik que en ajedrez para obtener frutos hay que trabajar profundamente. En esa época Portish tambien fue famoso por pasar 8 y 10 horas estudiando. Pero en Cuba casi seguramente yo era el único que lo hacía porque me había puesto metas que lo requerían. Investigábamos mucho. Había que ser muy preciso, pero análisis de aquella época han sido validados por los módulos actuales. Eso lo da la meticulosidad. Por supuesto, tomaba más tiempo establecer conclusiones sobre una posición, pero el disciplinarme para entrenar durante tantas horas me creó una ética de trabajo. Seguía las partidas de los GM soviéticos más fuertes por medio de las revistas de la época. Si quería enfrentarlos con alguna posibilidad de éxito tenía que esforzarme tanto como ellos.

El Interzonal de Taxco, Mexico fue un gran éxito para usted...

En el año 83 me ofrecí para ayudar a Guillermito en un match de desemapate por el Campeonato Nacional contra Reinaldo Vera. Ganó con una idea que yo le mostré en la Tarrash. Dos años después cuando clasifiqué al Interzonal, él se sintió comprometido a acompañarme y eso me ayudó mucho. Fue otro de los que me acompañó incontables horas trabajando juntos. En el Interzonal del ciclo anterior él jugó muy bien. ¡A Kasparov le igualó muy facilmente! Sobre el final tenía la clasificación en sus manos pero perdió inmerecidamente algunas partidas; no supo jugar con la moderación necesaria. Cuando en Taxco yo estaba cerca de clasificar, él me recomendó jugar con calma. Sólo Spraggett se lanzó y le gané. Le agradecí mucho a Guillermito por los consejos de entonces, fueron muy útiles.

En el torneo de candidatos de Montpellier 85 usted empezó muy bien pero tres derrotas seguidas en el último tramo fulminaron sus posibilidades. ¿Qué pasó?

Tambien en los Grand Prix me pasó un par de veces que iba bien y en la oncena ronda comenzaba a perder. Siempre jugué muy presionado aquellos torneos, incluso con temor porque llegué de repente a ese nivel y no tuve tiempo de acostumbrarme. En Olimpiadas jugué esporádicamente con jugadores de gran nivel, pero enfrentarme a ellos en cada ronda fue algo que comenzó con Montpellier. Me sobrepuse a esa falta de confianza inicial y tal vez en algún momento hubiera merecido mejor suerte en alguna competencia pero estoy seguro que me habría ido mucho mejor si me hubiera guardado para torneos de más nivel. Creo que habría avanzado más en el ranking mundial. Al igual que Guillermito tenía que haberme alejado de torneos como los Nacionales. No lo considero un error, era más bien la disciplina que existía.

En el Interzonal de Zagreb 87 usted volvió a jugar muy bien y para pasar al Candidatos tiene que jugar un triangular con Nikolic y Granda, aquí en La Habana. ¿Cómo se arregla que usted sea local en ese playoff?

Desconozco cómo se trajo ese torneo a Cuba pero creo que incluso me perjudicó. Es muy difícil concentrarme cuando juego en Cuba... En los Capablanca... hay muchos amigos, todo el mundo quiere comentarte algo... En los interzonales siempre estuve bien y Zagreb lo considero uno de mis mejores resultados, allí fue la única vez que calculé más lejos que Korchnoi. Había perdido el día anterior y estaba decidido a ganar aquella partida contra quien fuere. Pero en La Habana sencillamente jugué muy mal. Una arrancada floja hace muy difícil enderezar un torneo. Cuando eso sucedía, trataba de evitar una debacle pero no siempre fue posible. Al menos el quedar de suplente para el Torneo de Candidatos me permitió acceder a las Copas del Mundo de finales de los 80.

Precisamente en Belfort jugó una famosa partida con Hjartasson...

Fue una preparación de apertura con Luis Sieiro. Habíamos jugado una partida de entrenamiento  en la que me di cuenta lo poderosa que era esa idea. Le dediqué mucho tiempo. La preparación es parte del éxito en el ajedrez profesional desde la época de Capablanca. Esa posición era complicada, lo cual no era de mi gusto pero la había estudiado tanto que la conocía muy bien. Las posiciones complicadas y en general una partida bien conducida, casi siempre puede terminarse con una pequeña combinación. En ese momento yo estaba muy optimista y quería jugar como Kasparov. Eso conlleva mucha energía y a veces a momentos amargos.

Usted es un gran especialista en la Francesa. ¿Cómo resumiría su romance con esta defensa?

Me impresionó Petrosian venciendo a Fischer con la Francesa... Korchnoi a Spassky... En el ajedrez soviético puedes encontrar que los mejores jugadores la emplearon. Tambien Rubinstein ¡Hasta Capablanca la jugó a veces! Pero el empujón definitivo vino trabajando con Ramón Huerta. Es una defensa que se adapta muy bien a mi estilo. Me permite contraatacar y las blancas tienen que aprovechar muy ligeras ventajas que pueden desaparecer en cualquier momento. Luego amplié mi repertorio con la Alekhine y la Moderna porque quería buscar desnivel contra aquellos jugadores a los que estaba obligado a ganarles. Usé con éxito esas aperturas contra jugadores como Kamsky y Adams pero casi siempre la reservé para rivales de menos elo.

14 Olimpiadas es algo de lo que pocos jugadores pueden presumir...

Es record para Cuba. Participé en todas desde Lucerna 80 hasta Dresde 2008 con excepción de Manila 92 en que no asistimos. Las disfruté mucho pero siempre fui muy concentrado durante el torneo. En Salónica 88 fue donde único me di más libertad para salir en las noches y compartir con los amigos. Curiosamente allí tuve el 4to mejor performance de todo el torneo, mi mejor resultado. Román Hernández tambien jugó muy bien aquella vez. Cuba quedó 8vo-9no pero con solo medio punto más en cualquier tablero, el resultado habría sido mucho mejor. También me siento muy orgulloso de haber contribuido a las dos mejores actuaciones de Cuba: 7mo lugar en Novi Sad 90 y Calviá 04.

¿Cómo resume su experiencia en la élite?

Enfrentar a un gran jugador en la época que sea siempre es una experiencia. Me impresionaron sobre todo Kasparov y Anand, casi nunca fallaban en el cálculo. Los demás calculaban bien pero fundamentalmente contaban con una gran comprensión y al final esa pequeña combinación que resuelve la partida. Con ellos no bastaba meterse en complicaciones que me fueran favorables. Estaban acostumbrados a defender posiciones casi perdidas y salvarlas. Exigían de presición.

Usted llegó muy cerca de los 2600. ¿Qué le impidió cruzar la barrera? ¿Por qué todavía hoy, teniendo tantos GM sigue siendo un muro?

Ahora no es nada especial pero entonces era estar entre los primeros 20. Una vez hice tablas con Anand y en el post mortem me dijo que mi elo estaba muy por debajo de mi fuerza. Gané muchos torneos en los que perdí elo porque no siempre jugaba con jugadores cercanos a mi elo, sobre todo en Cuba. Quizás eso hizo la diferencia. Aún así estar entre los 100 primeros es un mérito enorme que solo 4 cubanos hemos tenido (Guillermito, Leinier, Bruzón y un servidor). Guillermito llegó a estar entre los 30 o 40 mejores del mundo pero verdaderamente pienso que habría llegado al top 10 si hubiera tomado algunas decisiciones de forma distinta... no discriminaba torneos y eso lo afectó. Puedes ver como Leinier cuando llegó a una fuerza determinada se reservó para jugar sólo a ese nivel. Fue muy bueno que la Federación le permitiera apartarse de los Campeonatos Nacionales donde incluso ganando, era muy difícil que no perdiera elo. Ahora tenemos un jugador de élite.

La clave está en jugar los mejores torneos del mundo cosa que no está pasando. Leinier y Bruzón fueron los últimos con ese apoyo. Yuniesky Quesada pudo aprovechar un poco pero no tanto. Hoy tenemos muchos GM pero la mayoría se dedican a jugar en México y Panamá donde no chocan con los mejores del mundo. Así no podemos producir jugadores de clase mundial. El roce con los mejores es en Rusia, ¡en Europa!

El desarrollo tampoco es fácil para las jóvenes figuras...

Hemos perdido terreno en todas partes... Todos los GM destacados de hoy comenzaron a jugar mundiales por edades con 12 años. Casualmente acabo de conversar y jugar algunas partidas con el Campeón Juvenil, Luis Ernesto Quesada. Veo mucho talento en él pero requiere de jugar buenos torneos e ir al mundial juvenil. Por supuesto, todavía tiene que trabajar muy duro como lo hicieron Guillermito, Leinier y Bruzón y necesita contar con el apoyo para eso. Tanto familiar como de la Federación. En mi época existía el presupuesto, lamentablemente hoy no. Pero veo que otros deportes sí asisten a los Mundiales Juveniles. El ajedrez lo tiene bien ganado. Si tuvimos Campeones Mundiales Juveniles como Arencibia y Bruzón, ¿cómo no vamos a tener representación ahora? No tiene sentido.

Pasando a un tema más ligero pero igualmente atractivo: un episodio curioso en su vida es una conversación telefónica con Fischer. ¿Cómo ocurrió?

Fue en Buenos Aires en 1995. El GM Miguel Ángel Quinteros me sorprendió poniéndome al teléfono con Fischer. Conversamos en perfecto español, me llamó la atención lo bien que pronunciaba. Hablamos sobre su idea de que el ajedrez estaba agotado, su propuesta de cambiar la posición inicial y los nuevos controles de tiempo. Miguel quería que jugáramos un match de Fischer Random en La Habana. La idea nunca se concretó. Lo intentamos pero no llegó a ningún lado. También me dijo que Santa Clara era una ciudad muy bonita. Es un recuerdo importante para mí porque ¿quién no admira al famoso genio nortemericano?

¿Alguna otra anécdota que recuerde con cariño?

En 1992 fui a un torneo con “jóvenes” en Chalkidiki, Grecia: Kramnik, Adams, Lautier, Ulibin... El más viejo era Illescas. Por un retraso del avión no pude jugar y terminé analizando las partidas con Ilias Kourkunakis para New in Chess. Los trabajadores de la empresa eléctrica local estaban de huelga, así que en las noches no había electricidad y nos iluminábamos con lámparas recargables. Por eso en la crónica para la revista, Ilias dijo que en las oscuras noches el maestro Nogueiras le ayudó a esclarecer las partidas .

¿Cuáles son sus intereses fuera del ajedrez?

Me gusta mucho la música: Queen, Led Zeppelin, The Beatles, Supertramp, Bruce Springsteen. Pero tambien disfruto mucho de Bocelli; Pavarotti, Domingo y Carreras. Nunca asistí a un concierto mientras estaba jugando, para concentrarme lo mejor posible. Pero en mi casa cuando entrenaba, reservaba tiempo para escuchar música después. No toco ningún instrumento aunque tengo muchos amigos músicos. Platón dijo que la música es para nuestra alma como la gimnasia para nuestro cuerpo. Me gusta mucho ese aforismo.

¿Cuál es su consejo para el ajedrecista tratando de avanzar?

Los clásicos son lo más importante. Decía Polugaevsky que si uno no estudia profundamente las grandes partidas de Staunton, Gungsberg, Zuckertort, Chigorin, Tarrash, Steinitz no podrá alcanzar la maestría. Eso lo hace a uno mejor táctico. Más aún que resolver combinaciones porque si uno conoce esas partidas siempre va a recordar alguna posición, alguna idea. Asimilamos los modelos y entonces cualquier momento del juego nos va a ser familiar, mientras los demás ensayan, como dijo Capablanca. De ese modo uno siempre sabe lo que pasa en el tablero. El cálculo es muy importante pero es casi imposible no fallar, en cambio las pequeñas combinaciones están ahí y no son tan difíciles de encontrar. De igual modo los finales son muy importantes, y nunca se sabe lo suficiente. De hecho ahora mismo estoy leyendo finales de peones de Averbaj.

He escuchado su nombre asociado a una curiosa práctica para buscar suerte antes de una partida. ¿Leyenda, o es realmente supersticioso?

Creo que leyenda... El ajedrez depende de pequeños detalles y pueden pasar tantas cosas que hasta los jugadores más fuertes son supersticiosos. Realmente yo no lo soy tanto pero recuerdo dos ocasiones: cuando hice mi última norma de Gran Maestro en Kecskemet 79 oí decir que alguien antes de hacer su norma pidió té en el desayuno así que el día de la partida decisiva contra Karoly Honffi yo tambien pedí té. Otra vez en un Campeonato de Cuba, en la última ronda tenían que suceder muchas cosas para que yo ganara y mi madrina me recomendó que me metiera una rama de canela en la boca. La tuve ahí hasta que se acabó la partida y aunque no gané, ¡se me dieron todos los resultados que necesitaba!

Muchas gracias Maestro.

Vea también:

 

Rafael Alcides

Rafael Alcides es licenciado en Contabilidad y Finanzas por la Universidad de la Habana. Actualmente es parte del equipo de chess24 en español ejerciendo como corresponsal en Cuba. 




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