Entrevistas 24/07/2017 | 14:38por chess24 staff

Personalidades del ajedrez cubano (I): Entrevista a Vivian Ramón

Iniciamos una serie de entrevistas a personalidades del ajedrez cubano, tan influyente en toda latinoamérica y en el mundo entero. Nuestro corresponsal en Cuba, Rafael Alcides, realiza una magnífica entrevista a Vivian Ramón, ¡la primera Gran Maestra de Cuba! ¡El texto no tiene desperdicio!


por Rafael Alcides

La primera Gran Maestra de Cuba Vivian Ramón me recibe en su casa. Luego del protocolar vaso de agua fria que impone el verano, pasamos a su oficina, donde termino de refrescarme del inclemente sol. Muchos libros, numerosos trofeos, tantos, que no puedo determinar cuales corresponden a sus ocho campeonatos nacionales y si alguno simbolizaria sus nueve participaciones en olimpiadas. Pero la protagonista es una mesa de maderas preciosas y marmol, de las especialmente confeccionadas para la olimpiada de ajedrez de 1966, legada por su propietario original, el MI Eleazar Jimenez. Comenzamos con un tema muy querido para mi entrevistada.

Hay una anécdota afortunada acerca de la consecución de alguna de tus normas de WGM. ¿Comentas sobre todas por favor?

Mi primera norma fue en el Panamericano de Bogotá en 1996. La organizadora era la WIM colombiana Adriana Salazar, una excelente amiga. Solo jugué yo por Cuba pero faltaba solo una semana para empezar cuando me enteré y era muy precipitado tramitar el pasaje y esas cuestiones. Entonces me dice “mira, acá te pagamos el pasaje si tú juegas en las tardes y en las mañanas ofreces algunas conferencias”. Por supuesto acepté; era mi oportunidad de conseguir esa norma. Reservar el boleto fue complicado y esa era la parte que me tocaba a mí. Nada funcionaba: viajes directos, no había pasaje; los que no, entonces la visa. Faltando un día andaba por el Hotel Habana Libre, desesperada, cuando veo un cartel: “TODO SOBRE COLOMBIA”. “Mire, yo tengo un problema, tengo que estar en Colombia mañana” y la señora me dice “usted no será Vivian Ramón ¿no?”. Resulta que tenía mi pasaje en la mano. Me lo habían enviado por esa agencia pero no habían logrado contactarme. Así fui al panamericano. Recién el año anterior había nacido mi hijo José Raúl... Los hijos inspiran. Iba muy dispuesta. El que más lo sabía era el GM Alonso Zapata, que en una entrevista dijo: “Va a ganar Vivian porque para ganarle en este torneo hay que darle con un martillo”. Eso me dio mucha confianza. Era un problema de actitud hacia la competencia. Gané muy bien ese torneo.

La segunda norma fue muy buena, en el Memorial Tomás Jiménez del 97, torneo al que fui a petición de Eleazar, ya que era en homenaje a su padre. Jugué un gran torneo; era contra hombres… entonces yo jugaba muchos torneos contra hombres, de hecho creo que es de lo que más me gusta en el ajedrez. Me preparé bien y allí salió la segunda norma. En 1998 se hizo imprescindible la última norma y el Memorial Jesús Rodríguez se organiza pensando en mí. Comencé con una derrota previsible, contra el GM Julio Becerra, pero después todo salió bien.

Da la impresión que el título pudo llegar antes. Indudablemente la fuerza estaba ahí. ¿Qué se interpuso en tu camino?

Hubo varios factores. En algún momento mala estrategia. Por ejemplo, después de mi primera participación internacional, con 16 años en la URSS, recibí una beca para estudiar allá en una universidad la carrera que yo escogiera y con un entrenador. Las autoridades deportivas correspondientes aquí dijeron que no, porque eran muchos años sin jugar en el país. Pienso que fue un error estratégico aunque yo no estaba en condiciones de tomar la decisión porque era demasiado joven. Además que por entonces para conseguir normas había que jugar en Europa en torneos de primer nivel, cosa que no sucedía a menudo. Pero me di cuenta que empezaban a existir oportunidades en los torneos mixtos, y por eso comencé a buscarlos. Era difícil, faltaba la costumbre de jugar contra hombres, había discriminación... fue bueno y malo porque hoy los hombres no te fuerzan partidas pero en aquel momento se sentían obligados a ganarme y eso era exigente. Tenía que llegar a los torneos con un nivel de energía grande, pero estuvo bien.

La WGM Vivian Ramón


¿Por eso has dicho que tu encontraste el camino?

Sí. Había otras jugadoras con la fuerza, con iguales méritos, pero yo encontré esa solución. Claudia Amura y Marta Fierro recibieron su título en mi mismo año. Como lo veo, son dos jugadoras con un mérito extraordinario y que también eran Grandes Maestras, como poco después también lo fue Maritza Arribas. Latinoamérica tenía buen nivel, solo que las tareas en las generaciones cambian. A mi generación le fue complicado porque las reglas eran otras. Fue mi trabajo abrir ese camino. Pero hoy es lo más normal que una jugadora se proponga hacerse MI sin distinción de sexo y pasar de 2400 puntos, cosa que está a punto de suceder con Lisandra Ordaz y es muy bueno que ocurra. Creo que es la tarea de las generaciones nuevas.

Artífice de tu éxito fue Eleazar Jiménez. Me gustaría conocer sobre tu relación con él.

No estaba conmigo entonces sino en mi época de estudiante. Era entrenador de la Universidad de la Habana pero solo trabajaba con atletas de alto rendimiento. Entrenó a José Ramón Huergo (sub campeón mundial juvenil en los 70), Reinaldo Vera, y a varios jugadores de mi etapa. Más que un entrenador fue un padre. Se preocupaba de cómo me iba en el aula. Contrario a lo que mucha gente piensa, Eleazar no me daba torneos, me los quitaba. Recuerdo una invitación para jugar en Yugoslavia siendo yo Campeona de Cuba, y Eleazar no me deja ir porque yo tenía exámenes. Él decía que yo necesitaba de las dos cosas y velaba por eso. Y se lo agradezco mucho. En algún momento me puse brava porque era joven y quería jugar ajedrez pero me doy cuenta que era necesario. Eleazar fue un apoyo tremendo desde todo punto de vista. La Grunfeld y el Doble Peón Rey son influencia suya. La Grunfeld me es muy querida. Me dio un tercer lugar en el Abierto de México. Al Doble Peón Rey le tengo una fe extraordinaria. Creo que ya domino esas posiciones, las conozco bien y las disfruto aun cuando a veces sean inferiores, no me preocupa porque me siento bien.

Yo tengo muy presente a Eleazar. Hay muchas anécdotas… por ejemplo, el tenía una memoria prodigiosa. Una vez estaba resolviendo combinaciones y el miraba la posición y decía “la jugada es esta, partida fulano contra mengano”. Me lo hizo tres o cuatro veces hasta que le pongo una en que Smyslov lo combinó a él. Y no se daba cuenta: “la conozco pero no me viene la jugada”. Entonces le digo “¡la jugada es esta y es Smyslov contra Jiménez!”. También nos poníamos a jugar rápidas y bromeábamos mucho.

¿Qué le faltó para ser GM?

En esa época para hacerse GM había que vencer a Smyslov, Botvinnik, Najdorf… la expectativa era muy alta. Sin embargo Eleazar es quizás el jugador que más ha sabido de ajedrez en Cuba. Al menos durante mucho tiempo. Tenía una enorme comprensión. Él hizo tres tablas con Fischer. En dos de ellas estuvo ganado. Cuando finalmente Fischer le gana, ¡lo invita a cenar de lo contento que estaba! Keres lo trataba de “Maestro Jiménez”. Lo respetaban todos.

Quizás el temperamento no lo ayudó, era un jugador extremadamente sólido, no especulaba... me parece que no se le valora correctamente. Te dicen “sí, el primer Maestro Internacional que tuvo Cuba” y ya. Por eso una de las cosas que más feliz me ha hecho fue la clase que pude dar en Universidad para Todos con Jesús Bayolo porque me dio la oportunidad de demostrar técnicamente los valores del juego de Eleazar. Eso me gustó mucho. Y como entrenadora he aprendido muchísimo de él. A lo mejor ahora no están las condiciones pero en el futuro la Federación Cubana debería tramitar con la FIDE el título de Gran Maestro Honorario post mortem para Eleazar Jiménez. Es una deuda que tiene el ajedrez cubano. Me gustaría mucho que eso sucediera.

Eleazar Jiménez enfrentándose a Bobby Fischer en Palma de Mallorca, 1970


Mencionaste que Eleazar te exigía docentemente. ¿Cómo Gran Maestra de ajedrez que piensas de tu título de abogada y el tiempo invertido?

Me ayudó en mi crecimiento personal. Sabía que no ejercería pero el derecho me encanta. Logré graduarme en los 5 años del curso diurno. Tuve muy buenos profesores, eminencias del derecho en Cuba. Aproveché esa etapa, leí muchísimo. Aún hoy, en mi librero gran parte es de derecho. Leo de todo, pero de derecho me mantengo al día, lo disfruto.

Pienso que los ajedrecistas deben estudiar una carrera universitaria. Hoy sucede menos, pero quizás alcanzarían una mayor comprensión, verían su techo un poco más alto si fueran a la Universidad. Claro, estamos en la etapa de la información. Con 15 años ya saben si van a ser profesionales o no y eso lógicamente influye.

Me resulta muy interesante la tríada de poder que formas en el ajedrez femenino cubano con Asela de Armas y Maritza Arribas. ¿Qué representó luchar contra ellas?

Aparecí en un momento en que hay una jugadora que no ha perdido una partida en Cuba, eso es muy difícil de lograr pero Asela de Armas era una extraordinaria jugadora. Esa batalla con ella hasta hacerme un lugar fue importantísima. No diría desplazarla porque Asela siguió teniendo un lugar en el ajedrez cubano. En esa etapa también tenía una pujanza tremenda Zirka Frómeta, siempre sorprendente porque era una jugadora táctica, diferente, con una creatividad tremenda. No era solo el dominio de una jugadora.

Después aparece Maritza Arribas con una tremenda fuerza. Me veo como un eslabón intermedio entre Asela y Maritza. Creo haber sido importante para que Maritza subiera como lo fue para mí Asela. Entre las tres siempre ha existido valoración y respeto con independencia de que tenemos visiones de la vida distintas, caracteres distintos; Maritza y yo en algún momento podemos haber tenido diferencias. Pero jamás alcanzaron a los equipos olímpicos. Durante las olimpiadas nosotras pactamos tregua. Una vez un capitán no quería ponerme y Maritza me defendió “no estoy de acuerdo, las Grandes Maestras tienen que jugar, Vivian tiene que jugar”. Siempre nos tratamos con mucho respeto hacia el nivel de la otra. No podíamos negarlo. Sobre el tablero siempre fueron grandes batallas, ganaba una o la otra y cuando era tablas era porque era tablas, pero fue bonito porque el respeto siempre estuvo ahí.

Gracias por acercarme al tema de las Olimpiadas. Debes tener mucho que contar al respecto...

A mí me gustan los torneos por equipos. Durante 11 años jugué en la Liga de Brasil en el São Caetano do Sul de São Paulo (de esos tiempos tengo un recuerdo cariñoso del Capitán, MI de Damas, Lelio Marcos Sarcedo, recientemente fallecido). De mi participación en Olimpiadas hay dos cosas que me llenan de satisfacción. Una, haber conocido todos los tableros: primero, segundo, tercero y suplente. Menos en Dubai 86 que estuve muy mal, en todas las demás cumplí. Pero lo que más me agrada es que muchas veces decidí matches a favor de Cuba. Esa responsabilidad de tener un match empatado y tu partida es la que decide, es algo incomparable, una sensación fabulosa y me sucedió varias veces. Incluso, más de una vez pasando sobre la disciplina pero pienso que los puntos logrados compensaron. Otras, sobre intereses individuales.

Cuba debuta en la sección femenina de la Olimpiada en Salónica 84. Hasta entonces se decía que las cubanas no tenían nivel. Hubo varias personas que lucharon porque se creyera en ese equipo: Eleazar, René Basarrate (que fue el creador de los Torneos María Teresa Mora) y el entonces metodólogo Andrés Acosta, un personaje hoy bastante olvidado, pero que hizo mucho por el ajedrez nacional; lucharon mucho para que ese equipo se aprobara para la Olimpiada y ese resultado era clave. Jugué muy bien ahí y en un momento estoy cumpliendo mi primera norma (¡14 años antes de hacerse WGM!). Pero el resultado colectivo era más importante que nada. Había un tablero que estaba fallando y nos jugábamos las siguientes participaciones de Cuba en la Olimpiada. Hoy en día se informa la norma y sigues jugando para el equipo pero en aquel momento no, se continuaba jugando y la norma podía alterarse por elo, resultado, etc. Eleazar tomó la decisión y yo estuve de acuerdo porque entendía la responsabilidad que teníamos. No conseguí esa norma pero obtuvimos un 11no lugar muy honroso para nuestra primera vez. Eso fue importantísimo.

Me preguntaba si no habría un libro de la Grunfeld necesitando ser escrito pero me encuentro que has publicado uno sobre Capablanca.

“Capablanca: pacto con la inmortalidad”. Es una visión pedagógica de Capablanca para facilitar el estudio a mis alumnos. En mis tiempos en el “Capablanca” de Panov, veía que él ganaba fácilmente en posiciones en que yo paso un trabajo tremendo. ¿Cómo saber qué estaba buscando? El libro explica los principios de armonía, simplificación, economía de recursos en la defensa, importancia del Rey, etc. Lo que hice fue explicar a mis alumnos qué buscar en sus partidas. Capablanca da comprensión y es el cimiento de lo que sería la Escuela Cubana de Ajedrez.

Luego he trabajado en un libro sobre los estilos en ajedrez, debe llamarse “La espiral dorada” porque todos han ido evolucionando. Ya está casi terminado.

Suena interesante. La evolución de los estilos es la evolución de las ideas en ajedrez. ¿Puedes adelantar algo por favor?

Toma los inicos de siglo XX por ejemplo. En esa época Capablanca y Rubinstein llevan a un alto nivel técnico el estilo posicional de Steinitz y obligan a los tácticos a evolucionar. Alekhine es la prueba de esa evolución. Esa línea la siguen Botvinnik, Smyslov y Fischer. Smyslov gana velocidad con relación a Capablanca por el desarrollo de las aperturas en su época y porque enfrentó un nivel de defensa más exigente. Luego, de Fischer se dice que tiene un estilo universal por su nivel estratégico y táctico. Su preferencia esta por el estilo posicional, puede verse por sus elecciones en las posiciones críticas pero su nivel táctico adquirió una técnica tal que le permitió crear un equilibrio. Ese es el estilo universal. Lo mismo que Spassky que es un jugador de iniciativa sobre la posición. En sus mejores momentos, cuando no mostro pereza, jugo así. Tenían sus preferencias pero el nivel era tan alto que no permite distinguir. Magnus hoy, sigue esa línea capablanquina. Pero son épocas distintas. La cantidad de partidas que se juegan hoy no permite mantener el mejor rendimiento siempre; son demasiados con una fuerza muy cercana entre sí. El nivel está alto en general. Se acabaron los secretos de las escuelas. Es muy fácil el acceso a la información.

Smyslov y Capablanca son seguramente tus dos jugadores preferidos.

Smyslov es mi favorito. Su juego es armonía pero con pegada. Cuando hace uso de un golpe táctico es rápido y fulminante. Me gusta su visión del medio juego y su capacidad para imaginar finales. Siempre me dio sensación de paz. ¡Y Capablanca es un amor en mi vida! Lamento no haber nacido en su época. De él lo admiro todo. Primero, su cubanía sobre todas las cosas. Segundo, que le aporta mucho al ajedrez como ya te contaba.

Gracias. Promete ser un libro atractivo...

También tengo un proyecto con mi esposo, Carlos Alberto da Rosa, a partir de un trabajo suyo premiado en Uruguay, sobre el ajedrez en las cárceles. Mientras yo siempre entrené muchachos que ya juegan, el hizo iniciación al ajedrez en las escuelas, y como enseñar otras materias a través del ajedrez. Queremos insertar el ajedrez en las escuelas, no con entrenadores sino como herramienta docente. Ya se intentó antes pero no salió bien. Los niños cubanos tienen que tener la posibilidad de jugar. Si luego van a ser Grandes Maestros que lo sean, pero mientras, que les sirva como herramienta en la vida.

Hablando de escuelas, la idea de una Escuela Nacional de Ajedrez ha estado fuertemente ligada a tu nombre.

Nuestro primer intento de Escuela Nacional de Ajedrez fue en 2003 con el esfuerzo de muchos profesores del Instituto Superior Latinoamericano de Ajedrez (ISLA). Existía una matrícula juvenil pero queríamos tener niños para que no se perdieran en la vorágine de la secundaria y que pudieran intercambiar con la generación antecesora. Trabajó mucho por eso Gerardo Lebredo y varios otros pero yo tomé la causa personal. Necesitábamos una escuela y no un espacio, pero necesitábamos el espacio para no perder una generación prometedora como la de Carlos Hevia, Roberto García, Luis Agüero, Heriberto Díaz (todos titulados hoy). Esa fue la primera matrícula dentro de una escuela deportiva general de alto rendimiento. Llegamos a tener 24 alumnos pero no quedé contenta con el trabajo de los entrenadores. Perdimos ese espacio en 2010, por motivos económicos principalmente pero también porque esas batallas no pueden ser personales, y me convertí en la conflictiva y la caprichosa. Pero fue un buen intento. Para que existan ese tipo de escuelas tienen que ser deportes de desarrollo a temprana edad y el ajedrez cumple con esa característica. Esos pequeños tienen que nutrirse de los que tienen delante. Por eso quisiera que esta entrevista llamara a todos los jugadores cubanos a apadrinar a las generaciones posteriores.

Con el ciclo de clases de ajedrez por televisión Universidad Para Todos; cuando la simultánea gigante del 2002; cuando los Grandes Maestros cubanos fueron a la Sierra Maestra a jugar y conversar con los talentos de allí, hubo entrega y compromiso de una generación con los que venían detrás. Eso está faltando en la generación que está hoy en la élite del ajedrez cubano. No es que sean todos, pero la mayoría. Existe un desapego generacional con lo que va a suceder después y debe mantenerse la tradición. ¡No fuimos el Dorado del ajedrez por gusto! Hay que trabajar la masividad, que regrese a las escuelas, que se comprometan las nuevas generaciones con los que vienen detrás. Nadie puede hacerlo todo, pero puede hacer algo. Lisandra Ordaz cuando visita Pinar del Rio participa en actividades allá y está ayudando al desarrollo. Yaniet Marrero nunca se niega a ninguna actividad, siempre esta dispuesta. Eso es compromiso y debería ocurrir con todos.

La Escuela Nacional es el sueño del ajedrez cubano, le hace falta. Quizás el nuevo contenido del ISLA sería trabajar para esa escuela. Me parece que el ISLA tiene que mantenerse. Estuvo bien concebido. Así se mantuvieron los torneos durante el Período Especial. El ISLA tiene valores, hay que redimensionarlos y adaptarlos a los nuevos tiempos. Toda la obra de la TV, los tabloides, todo es del ISLA. ¡Oleg Korneev dijo de los libros de Ajedrez Integral que el que no aprenda con eso no aprende con nada! La obra editorial es grandísima. Los tabloides fueron importantísimos para un país que no contaba con información ajedrecística. No tendríamos el nivel actual sin el ISLA. Ahora hay que hacer cosas nuevas, hay que inyectar personal nuevo que tome esa bandera.

¿Cuán grave lo ves?

Me preocupa el futuro... Porque ya el ajedrez no está en las escuelas, cuando fuimos pioneros en eso. Porque según Karpov teníamos el mejor trabajo de masividad del mundo y ya no es así. Por el divorcio generacional. Porque las políticas actuales no favorecen el desarrollo. No tuvimos una olimpiada feliz. No clasificamos al mundial por equipos. Hubo problemas en el Capablanca este año: partidas perdidas por incomparecencia en la penúltima ronda a causa del transporte oficial hacia el torneo; incertidumbre acerca del alojamiento; retirada de un grupo de jugadores... Ahora mismo, por las razones que fuere, acaban de suspender al equipo de La Habana en el nacional sub 14 (uno de los favoritos). Es muy alarmante y todo eso se ve en los resultados. Los países que marchan a la cabeza en el ajedrez marchan a la cabeza del mundo. Lo dijo el Che y hay que recordarlo.

Una de las iniciativas de masificación que se mantiene son los cursos televisados de Universidad Para Todos.

Es una etapa muy bonita. Le dio información a mucha gente. Por ahí pasaron casi todos los profesores del ajedrez cubano que estuvieron dispuestos. No solo fui profesora, tambien edité. “Capablanca: leyenda y realidad” es el que más me ha gustado. Lo trabajamos mucho Oscar Cuesta y yo. Me gustó mucho la entrega de los profesores hacia los personajes en el ciclo “Grandes figuras del ajedrez”. Había que ver las discusiones en la edición. ¡Se enamoraban de los personajes! Fue lindo. Yo me preparaba mucho para las clases. La veía en mi mente y buscaba el gancho para sentar al televidente. Le daba la clase al camarógrafo, y si le interesaba a él, sabía que llegaba al público. He tenido mucho reconocimiento, la gente en la calle me saluda. En Guatemala se me acercó una persona que aprendió a jugar la Grunfeld conmigo, porque vio el curso en Cubavisión Internacional. Eso me dio una gran alegría. ¡Era la Grunfeld! Para mí nunca fue un trabajo.

Perdí mucha visión editando los programas, tuve una operacion de cataratas y eso determinó que dejara el ajedrez, fue un momento difícil en mi vida. Me alejó por un tiempo. Puedes cambiar tus metas y sigues disfrutando del ajedrez, pero me costó mucho adaptarme a mi nueva visión. El ajedrez sigue siendo una parte de mi vida, me gusta, estudio, leo, comento, me duelen algunos resultados deportivos de Cuba. Me duelen porque amo el ajedrez. Pero cuando dejé de tener metas deportivas me enfoqué en disfrutar de mi vida familiar. Lo primero en mi vida es la familia, la valoro por encima de todo lo demás.

Una buena forma de terminar la entrevista a un jugador de ajedrez es con un minimatch de rápidas. Sospecho que Vivian escogió arma de preferencia al sacar uno de esos relojes de doble esfera a base de cuerda. ¡Sin bonificación! Antes de jugar, me permitió sacarle la foto que acompaña este artículo. “Juguemos tres partidas, ¿ok?” La maestra tenía compromisos que atender y encontró que la mejor solución sería despacharme pronto, nada de empates que pudieran motivarla a seguir jugando... Fue un 3-0 autoritario, de esos que te mandan a casa con la cabeza baja. Picardía, sarcasmo o ánimos, Vivian me despidió con la frase: “no te preocupes, juego mejor cuando estoy en mi casa”. ¡Un placer Vivian!

Actualización. Añadimos lo publicado por Vivian en el Facebook de Barbara Isabel López

La frase "disparate tremendo" y "en masa" están retiradas tal y como pide Vivian.

GM Vivian Ramón

Estoy compartiendo con mi amiga Barbara Isabel Lopez Chavez Mariño, mis opiniones con relación a la entrevista publicada por chess24. No soy amante de las redes sociales y por eso le pedí a ella compartir el siguiente criterio.
Primero agradezco las opiniones y el saludo de los amigos ajedrecistas, como ven en esta entrevista compartimos lindos recuerdos, pero...

Quiero ser fiel a lo que dije al joven Rafael Alcides, para Chess24, sitio de ajedrez al que considero serio, no me gustan los tremendismos periodísticos, ni las falsas interpretaciones. Casi de inmediato le pedí rectificara la referencia al último Capablanca, aclaro y contextualizo:

Falso: 
Que usara la frase: disparates tremendos. 
Ni la frase retirada en masa porque eso no ocurrió.

Fuera de Contexto:
No critiqué los alojamientos, que no conozco, en ese sentido dije y digo que siendo Varadero un importante polo turístico, aquellos jugadores del Abierto sin condiciones tienen dificultades para hospedarse.

Verdadero:
Dije que las derrotas por incomparecencias por problemas de transporte son una señal de alarma para el desarrollo y, la descalificación del equipo de La Habana en los juegos escolares es otra señal de alarma. En ambos casos use la frase señal de alarma. Generalmente digo lo que pienso y hago lo que digo, errando o no.
El incidente mencionado no priva al Capablanca de ser nuestro torneo insignia y un gran torneo, siempre con más aciertos que errores. Y seré siempre de las primeras en defenderlo.

GMF Vivian Ramón.


Rafel Alcides

Rafael Alcides es licenciado en Contabilidad y Finanzas por la Universidad de la Habana. Actualmente es parte del equipo de chess24 en español ejerciendo como corresponsal en Cuba. 





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